11 de septiembre de 2008

Juan Francisco Rajbe

Formalmente, la última vez que te vi, tu no me viste. Pero estoy seguro que supiste de mi, de nosotros, que nos escuchaste. Pude tomar tu mano tibia y suave y decirte que te quiero y que todos esperamos tu pronta mejoría. Y sé que, aunque no pude ver tus ojos, tú estabas allí con nosotros, porque brevemente apretaste de regreso mi mano. Te dejamos en tu cama, con la cabeza vendada y el brazo en alto porque lo tuviste inflamado dada tanta medicina y tanta aguja. Nos fuimos de allí consternados, preocupados y deseando tu recuperación, un proceso que lamentablemente no ocurrió.
Quiero que sepas, sin embargo, que a pesar de haber sido la última vez que te vi, no será lo que recuerde de ti. Para nadie es un secreto que la enfermedad no fue tu definición, muy por el contrario, la complejidad de tu condición nunca hizo verdadera mella en tu caracter alegre, de sonrisa franca y abierta, cariñoso y con la disposición más adecuada para cada momento.
Es que era imposible no reirse mientras compartíamos contigo aunque fuera un café.
Recordaremos siempre tu lucha, tu fuerza, tus ganas de vivir. ¡Es que tú eres un arrecho, men!
Hoy nos despedimos de ti. Ya se encargará la vida de decirnos cuando nos volveremos a ver.
¡Un abrazo, Juan, y que Dios te bendiga!

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué suerte Jogreg que tengas esa bonita foto, yo la verdad que las imágenes juntos solo las tengo en mi memoria, pero creo que al final es lo más importante. Fuimos muy afortunados de poder compartir y conocer a una persona tan compleja, tan bella por dentro y por fuera como lo es Juansito. Que descanse en paz
Jeannie Odreman

Jennisse Granadillo dijo...

Comparti muy poco con Juan Rajbe, la verdad demasiado poco. Soy hermana de su amigo y osteopata Octavio Granadillo y fueron innumerables las veces que lo vi o que hable con el, pero siempre en ambito medico, tomarle las citas, coordinarle el mejor horario, etc. En los ultimos meses me aferre mucho a su experiencia y tuve por fin la oportunidad de abrirme al sentimiento de su enfermedad, mi mama pasa por un cancer y el no se canso de darme animos y de mostrarme que SI se puede. Hace 2 semanas sali de Venezuela muy pendiente de el, hable con su prima Solange Mardeni y me dio el detalle de todo el proceso. Recibi la noticia de boca de mi hermano, y la verdad lo senti demasiado. Doy gracias a Dios por haber conocido a un ser tan maravilloso, pido que su luz siga my fuerte y que Dios lo tome de la mano y le haga sentir lo grande que ahora es.

Jennisse Granadillo

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

...

Francisco dijo...

Juan Francisco, me acabo de enterar de tu partida. La última vez que supe de ti, hablamos por teléfono. Me llamaste y me transmitiste tu buen ánimo. Tu voz siempre comunicaba alegría, al igual que todo tu ser. Amigo, conversar contigo, verte, escucharte, saber de ti, significaba una experiencia increíble, porque eres un ser sin igual. Juan, lamento no haber ido a tu casa ese día. Pensaba visitarte y contarte cómo estaba. Pero surgió un imprevisto... Y ahora no sabes cuánto lamento no haberlo hecho, daría lo que fuera por haberlo hecho, daría lo que fuera por estrechar tu mano y saludarte con un abrazo. Daría lo que fuera para escucharte decir otra vez: "¡Hola Fran!". Juan, mi amigo, mi ídolo, mi ejemplo, siempre estarás en mi corazón y en mí, porque me tocaste el alma.

Te quiero y te querré por siempre:

Francisco Sansiviero

Anónimo dijo...

Nos conocimos hace muchos años, era una época convulsa en nuestro país -y cuándo no lo ha sido?-, y nosotros intentábamos elevar nuestros sueños en alto con la música y las risas. Canciones e ideas nos llenaban la cabeza y los días, y de repente nos dejamos de ver, cosas que trae eso que llaman crecer. Hoy, muchos años más tarde, queriendo saber de tí supe que te fuiste, y mi cabeza se llenó de recuerdos, nuevamente haciendo música, nuevamente riendo, nuevamente soñando. Quizá la tarima que soñábamos juntos está en otra parte, aún esperando, como ese mundo que deseábamos. Un abrazo enorme, Juan, de corazón y de años.