5 de octubre de 2007

Carta al niño Jesús

Querido niño Jesús:
Luego de pensarlo mucho, decidí escribirte por última vez. Ésta será mi última carta, aunque en realidad uno nunca sabe. Pero de lo que sí estoy seguro es que ya no será lo mismo.
Ya había pensado cómo iba a ser la carta de este año. Te iba a pedir por la salud de mi familia, por mi papá, por mi mamá, por mi abuela que cada vez está mas viejita y por mi primo Luis, que ayer se fracturó un brazo mientras patinaba. Además, te quería pedir porque la gente en el mundo fuera cada vez más feliz, que se acabaran las guerras, porque he visto muchas cosas en televisión que me asustan y no quisiera que sigan pasando. Parece que la gente grande sufre mucho y no me gustaría sufrir cuando sea grande.
Quería contarte que, en general, creo que me porté bien, que hice siempre lo que mis papás me pidieron, fui obediente, respeté a los mayores, además de que siempre hice mis tareas y estudié mucho para traer buenas notas en la boleta. De hecho, me gané una medalla y todo en una competencia de deletrear que hicieron en el colegio. Quedé segundo, pero igual me dieron una medalla y mi mamá y mi papá me llevaron a comer ese día una pizza con mucho queso y jamón, que es lo que más me gusta en el mundo.
Te iba a contar que fui un buen hermano, que me porté bien con mi hermana, que la ayudé con sus tareas, la cuidé cuando me lo pidieron mis papás, y que un día ella me pidió que jugara con ella a las muñecas y yo jugué con ella solamente para que no se sintiera sola porque sus amiguitas no podían venir a la casa. Menos mal, porque a veces esas niñitas se ponen fastidiosas y yo no soy el payaso de nadie para estarlas divirtiendo. Pero mi hermana es distinta y yo la quiero.
También quería decirte que este año me fue muy bien en el beisbol. Ahora soy campocorto, como Ozzie Guillén y Omar Vizquel –segurito que los conoces-, que son mis ídolos y eso me gusta mucho. Todavía estoy aprendiendo, a veces se me caen las pelotas o lanzo mal, pero mi entrenador dice que voy mejorando y que por eso me puso en esa posición.
Otra cosa que te iba a contar es que este año comencé a aprender a tocar cuatro. Mi tío Alberto me compró uno y me trajo además un libro con muchas partituras y otras cosas que explican como se toca. El cuatro es muy bonito, aunque es muy dificil de aprender. Pero me gusta, y creo que voy a hacer todo lo que pueda por tocar algunas canciones.
Te iba a contar todas esas cosas, pero anoche, cuando me levanté a tomar agua en la cocina, escuché a mi papá y a mi mamá conversando. Los escuché diciendo que tenían que ir a comprarme los regalos del Niño Jesús. Que se estaban decidiendo entre un robot de juguete y unos juegos de video. No supe qué hacer. ¿O sea, que el Niño Jesús no existe? Y entonces pensé: debe ser que algo hice mal. Que no fui tan buen niño como creía. Porque una noticia así, enterarme de que tú, el Niño Jesús no existe, solo le pasa a la gente que hizo algo malo. Aun no sé exactamente qué fue lo que hice, pero por eso esta es mi última carta. Ahora entiendo que todos estos años fueron ellos los que me compraron los regalos, y que tú no existes.
Ahora me tocará escribir otra carta, para dárselas a mis papás para que sepan qué es lo que quiero de regalo este año, y no me vayan a comprar el robot ese que ellos creen que quiero. En realidad prefiero el carrito a control remoto y un aparato pequeñito de esos nuevos que sirven para escuchar música mientras voy al colegio (mi amiguito Ernesto me mostró uno que es buenísimo).
Saludos a papá Dios, -espero que él sí exista-.
Jorge.
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Sé que me estoy adelantando a las fechas navideñas pero todo tiene una razón. La carta es un cuento que forma parte de los ejercicios literarios que estamos haciendo en la Casa de las Letras Andrés Bello, nos pidieron que escribiéramos una carta a alguien. Esa carta debía ser la última, y la razón por la que es la última es que no hemos recibido más respuestas de nuestro interlocutor. Obviamente, ese último trozo del ejercicio no lo tomé en cuenta para escribir la carta de Jorge al niño Jesús.

Por otro lado, la imagen es el dibujo de un niño mexicano llamado Jesús Adrián Nápoles Medina, de 7 años que vive en California, y que ganó un concurso llamado "Este es mi México", organizado por el consulado de ese país en Los Ángeles.
Besos y abrazos a quien corresponda.

4 comentarios:

Evelyn dijo...

Hola Jogreg!
Te cuento que a pesar de que la carta (muy linda por cierto, gracias por compartirla) es ficción me hiciste recordar un post que escribpi sobre el momento que supe esa misma verdad... Mi trauma con el Niño Jesús...
Seguiremos leyéndonos!

Câline dijo...

Es un niño muy maduro para escribir así. Como suele suceder, luego de enterarte de alguna verdad dolorosa, se crece más rápido.
Me gustó mucho.

Oswaldo Aiffil dijo...

Excelente ejercicio Jogreg! ¿Lo sacaste de la fantasía o es una historia real? Te lo digo porque con mi hijo me pasó algo así. Nos sentamos a decírselo un día, y al enterarse -estábamos en la sala- salió corriendo para su cuarto para que no lo viéramos llorar. Salimos corriendo detrás de él, y lo encontramos llorando de rabia. Al intentar conversar, nos atajó: "¿porqué me han tenido engañado todo este tiempo?", claro, tenía 8 años. Le explicamos que esa era una ilusión que él debía vivir, que todos lo hicimos así, que qué prefería él, si vivirla o no vivirla, y terminó entrando en razón. Claro que la desilusión le duró bastante tiempo, se lo veíamos en la cara. A veces la vida es así de dura.
Un abrazo Jogreg!

Gordi Gay dijo...

Que niño más maduro jejeje. Me gusto loco! Suerte cuídate.