5 de enero de 2011

¿Quieres entender lo que ocurre en Venezuela?

Replico íntegro el discurso de Pedro Nikken. Un buen retrato de la realidad nacional, o al menos, el retrato tal y como yo lo veo.


UNIVERSIDAD CATÓLICA ANDRÉS BELLO

REUNIÓN DE ANÁLISIS DEL NUEVO ESCENARIO NACIONAL 2011 CARACAS, 4 DE ENERO DE 2011

“El nuevo contexto político del país”
Exposición del profesor Pedro Nikken

Agradezco al Rector Virtuoso el honroso y comprometedor encargo de introducir la nueva situación política, surgida como consecuencia de la súbita irrupción de un nuevo marco institucional que violenta la Constitución así como estándares universales de la democracia y del estado de derecho. Después de haber completado mi carrera académica en la Universidad Centra de Venezuela, no puedo ocultarles mi emoción al regresar a la Universidad de donde egresé en 1968 para compartir con la comunidad reflexiones sobre los graves momentos por los que atraviesan la Universidad venezolana y la República misma.
Comienzo con dos puntos aclaratorios de esta introducción. El primero consiste en pedir disculpas anticipadas por un análisis predestinado a ser incompleto. Dada la envergadura de las transformaciones del orden jurídico-político involucradas en el paquete de leyes y medidas decididas por la Asamblea Nacional y el gobierno como un todo, estoy seguro de que esta presentación olvidará o no tendrá presentes algunas de ellas. El segundo, está referido a la naturaleza de esta presentación, que no se referirá de manera particular al contenido concreto de cada ley componente de ese paquete. Se trata entonces de una visión global, que tratará de determinar en qué punto del proceso político de la Revolución Bolivariana nos encontramos.
El nuevo cuadro político, surgido de la asonada parlamentaria de diciembre de 2010, se caracteriza por el abandono desembozado de principios fundamentales de la democracia y del estado de derecho. Esto se manifiesta en dos órdenes concurrentes. Por una parte, tenemos una nueva sobredosis de concentración del poder en cabeza del Presidente Chávez. Por otra parte, se ha tomado medidas que agravan dramáticamente la asfixia de la sociedad y cercenan la disidencia y la crítica

Más concentración de poder: autoritarismo

La primera medida que tomó la Asamblea Nacional en diciembre, el día 8, fue la atropellada designación de nuevos Magistrados (9 principales y los 32 suplentes) al Tribunal Supremo de Justicia, sin atenerse a los requisitos prescritos por la Constitución, toda vez que se ha designado a abogados sin la experiencia judicial ni académica exigida, como lo son varios parlamentarios actuales del partido de gobierno, cuyo mandato como tales se extingue el 5 de enero de 2011. Si la politización e instrumentalización del poder judicial eran un hecho notorio, esta última designación agudiza el vicio hasta lo grotesco. Tan grave, que una ex magistrada, no caracterizada precisamente por su posición crítica frente al régimen, como lo es la profesora Hildegard Rondón de Sansó, la resumió diciendo que “un sector fundamental del poder del Estado, va a estar en manos de un pequeño grupo de sujetos que no son juristas, sino políticos de profesión, y a quienes corresponderá, entre otras funciones el control de los actos normativos.” Se completa así el anonadamiento de la justicia que ha venido fraguándose desde que se instauró el actual régimen.
Sin menoscabo de la importancia de esas designaciones, lo más grave ha sido lo que no vacilo en calificar como golpe de estado contra el parlamento electo el 26 de septiembre de 2010. Una Asamblea Nacional agónica delegó en el Presidente de la República la potestad de legislar durante un período que excede de su mandato, durante el cual esa potestad correspondía y corresponde a quienes eligió el pueblo para ejercerla. Más allá de las formas jurídicas, es obvio que se incurrió en un claro abuso de poder, que defrauda ilegítimamente la voluntad del soberano. La mayoría circunstancial de 2005 encontró un ardid para imponerse sobre el voto de 2010 y extender el efecto de aquel precario mandato hasta 2012. Es una imposición a la vez ilegítima y antidemocrática, que se prevale de la sumisión del poder judicial para garantizar que se la comete impunemente.
Adicionalmente, haciendo abstracción de la justificación invocada para semejante delegación legislativa y de su fundamentación formal en la Constitución venezolana, con ella se ha facultado al Presidente a decretar leyes que, bajo conocidos estándares internacionales de universal aceptación, sólo pueden emanar de los órganos legislativos previstos en la Constitución y democráticamente elegidos, como lo son el establecimiento de nuevos delitos y penas, y las limitaciones a los derechos humanos, incluida la anunciada restricción de la cooperación internacional que reciben las organizaciones de la sociedad civil en Venezuela, que luchan en defensa y promoción de los derechos humanos, tanto civiles y políticos como económicos, sociales y culturales. Este es un aspecto inderogable del principio de legalidad, esencial para la vigencia del estado de derecho y la democracia constitucional.
A esto se agrega que se ha reformado el Reglamento de la Asamblea Nacional, en términos que restringen de manera irrazonable y abusiva las posibilidades reales de que los diputados elegidos el 26 de septiembre de 2010 puedan ejercer efectivamente su mandato. Se reducen las sesiones a una semanal y limita el tiempo que puede usar un parlamentario en los debates a diez minutos máximo y a tres minutos de réplica. Para privar a los 65 diputados que eligió la oposición del ejercicio real de su mandato, se ha procedido a sepultar al parlamento como tal. Se ha configurado así un verdadero golpe de estado contra la Asamblea Nacional elegida el 26 de septiembre de 2010, a la que se pretende condenar a ser un parlamento que no legisla y que no debate.
Adicionalmente, la Asamblea Nacional saliente ha aprobado, sin un debate abierto y participativo en su seno ni en la sociedad, un conjunto de leyes que se apartan del concepto de Estado federal descentralizado pautado en la Constitución de 1999 para sustituirlo por el Estado comunal centralizado, con lo que se culmina un proceso ilegítimo iniciado hace dos años destinado a dar vida, por la vía legislativa, a la reforma constitucional  propuesta por el Presidente de la República en 2007 y rechazada por el pueblo en el referéndum que tuvo lugar el 2 de diciembre  de esa año. Se consolida una reordenación territorial fundada en las denominadas comunas y la creación de un “Poder Popular”, no previstos en la Constitución; se sustituye al municipio como “unidad política primaria de la organización nacional”, como lo pauta la Constitución, por la comuna y se pretende despojar, en cambio, de sustanciales competencias a órganos constitucionales electos popularmente, como lo son los alcaldes municipales y los gobernadores estadales.
Adicionalmente, a través de una ley especial, se ha concebido una “sistema económico comunal” al margen y en contra de la Constitución, en el cual se impone el llamado modelo productivo socialista, se crea una banca comunal, se ignora la propiedad privada y se la sustituye por una indefinida “propiedad social”, se introduce una “moneda comunal” al margen del Banco Central de Venezuela y establece el trueque como medio institucional de comercio de bienes y servicios.
Esta estructura, que afecta a todos los estados y municipios, es particularmente nociva en las entidades territoriales donde el partido de gobierno perdió las elecciones, pues se traduce en el desplazamiento de alcaldes y gobernadores electos por el pueblo conforme a la Constitución por funcionarios y entidades no constitucionales, que obedecen las líneas y directrices del Presidente de la República. Este es un punto de inflexión en la asfixia a la sociedad y a la disidencia, característica que no limita el momento político actual a los riesgos de autoritarismo, sino a que el Estado cope todos los espacios del cuerpo social, en un proyecto totalitario.

La asfixia de la sociedad: el totalitarismo

Otras leyes vulneran las reglas del juego democrático y evidencian franca contradicción con disposiciones explícitas de la Constitución de 1999,  con el inocultable propósito de ahogar y penalizar a quienes disienten del proceso político impulsado por el Presidente Chávez. Entre éstas se encuentran una reforma a la ley que rige los medios de comunicación audiovisuales, que restringe aún más la libertad de expresión y que afecta incluso la libertad de utilización de Internet en Venezuela; una ley con conceptos vagos que permite sancionar a las organizaciones de derechos humanos que reciban financiamiento de la solidaridad internacional, como se autoriza y promueve en cánones aprobados por las Naciones Unidas; y una ley que priva a las universidades del pluralismo y la autonomía que son de su esencia y que les reconoce la Constitución. Se trata de sofocar todo foco de disidencia, con la imposición de un pensamiento único o, lo que es peor, de abolir el pensamiento crítico y abatir el pluralismo democrático.
Adicionalmente, se han agudizado las confiscaciones de la propiedad privada. Se ha burlado la norma constitucional según la cual “sólo por causa de utilidad pública o interés social, mediante sentencia firme y pago oportuno de justa indemnización, podrá ser declarada la expropiación de cualquier clase de bienes.” Con el apoyo de la Fuerza Armada, vale decir, de las armas de la República, se ocupan tierras, inmuebles e instalaciones industriales y comerciales productivas, sin juicio de expropiación ni pago de indemnización. Se avanza así hacia el estado propietario de los bienes de producción, conforme a los reconocidos cánones del llamado socialismo real.
Por último, pero no por ello menos importante, el Consejo Nacional Electoral, con una composición aún más radicalizada de partidarios del gobierno, ha establecido nuevas restricciones a la observación electoral. Se suprimió, en la práctica, la observación internacional, mientras que se ha sometido a la observación nacional a restricciones inadmisibles, como la confidencialidad de sus resultados. Tras una amenaza de cancelar el reconocimiento de Ojo Electoral como observador nacional en las elecciones parlamentarias de septiembre, no se lo acreditó como tal en las elecciones parciales del 5 de diciembre. Las elecciones de 2012 se avizoran así como un evento en el cual el Presidente Chávez no invitará al electorado a reelegirlo sino que le ordenará así hacerlo.

Conclusión: Se traspasó la frontera de la democracia.

Con estas acciones, ejecutadas sorpresivamente en un lapso de pocos días, se han afectado elementos esenciales y componentes fundamentales de la democracia según la Carta Democrática Interamericana, como lo son, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales, el ejercicio del poder con sujeción al Estado de Derecho, la separación e independencia de los poderes públicos, la transparencia de las actividades gubernamentales y la libertad de expresión y de prensa.
Creo que esto se explica porque el gobierno ha constatado que su verdadero proyecto político carece de respaldo popular y ha resuelto imponerlo a como dé lugar.
En el plano político, a partir de su reelección en 2006, el Presidente Chávez ha venido propulsando un mayor radicalismo de su proyecto político y, en paralelo, ha visto disminuir progresivamente su popularidad, su credibilidad y su capacidad de convocatoria. Desde entonces sólo ha ganado claramente una elección, que fue la enmienda para permitir la reelección, en la que tuvo que emplearse a fondo, abusando, como nunca, de los recursos del Estado y presentándola no como un  mecanismo para permitir su perpetuación como Presidente vitalicio, sino como una ampliación de los derechos del pueblo elector, e implicando a gobernadores y a alcaldes en la propuesta. Perdió el referéndum constitucional de 2007, sufrió un descalabro en las elecciones locales de 2008 y perdió, en las cifras nacionales de votación, las parlamentarias de 2010, aun cuando, dadas las características de los circuitos electorales, consiguió mayoría parlamentaria, aunque menor a las tres quintas partes de los diputados electos. Estas mermas no son casuales, y pueden encontrar explicación parcial en el rechazo mayoritario a las medidas más radicales del gobierno, en particular cuando se asocia con el modelo cubano, cuando ataca la propiedad privada y cuando vulnera la libertad de expresión.
Adicionalmente, la situación económica ha venido empeorando, como seguramente será explicado por la profesora Patricia Hernández. La devaluación de cerca del 70% del bolívar sobre el dólar, para bienes de primerísima necesidad, tendrá un efecto devastador sobre la economía de los más necesitados y redundará sin duda en un aumento significativo del malestar social. Los avances que, según las estadísticas oficiales, se han producido en el combate a la pobreza crítica, se desvanecerán con esta nueva carga tributaria a los pobres, que se traduce en aumentos de no menos del 50% en alimentos de la cesta básica y en medicamentos.
Ese contexto presagia que la caída de la adhesión al proyecto político del Presidente Chávez se agudizará en lo inmediato. Curiosamente, cuando la mayoría ha mostrado que repudia la radicalización, lejos de seguir democráticamente ese parecer mayoritario, se escoge el camino de transgredir gravemente las reglas de la democracia constitucional, para imponer por la fuerza el proyecto radical. Me atrevo a decir que entre la situación política y la situación económica al proyecto bolivariano se le acabó la gasolina de la democracia y ha optado por recurrir a esquemas conocidos del llamado socialismo real. El pregonado socialismo del siglo XXI muestra entonces su verdadera cara de estalinismo del siglo XX.
El régimen del Presidente Chávez hizo abandono de su legitimidad democrática de origen y la pervirtió en su ejercicio. Entramos en la etapa de la dictadura, una palabra que muchas veces me rehusé a pronunciar cuando pervivían, aunque precarios, los espacios democráticos que se han cerrado abruptamente con la asonada parlamentaria de diciembre último. Se ha orquestado un golpe de estado contra las instituciones democráticas y contra la mayoría que votó contra el gobierno en las elecciones parlamentarias, al abrigo de la sorpresa y en plenas festividades navideñas. Ha sido una estratagema premeditada y bien tramada, propia de un gobierno que utiliza la astucia de los militares que gobiernan para tender emboscadas.
Es natural que el actual estado de cosas despierte la indignación de la sociedad, tanto por las medidas que han configurado un golpe contra la democracia, en los ya reducidos espacios que quedaban, como por las consecuencias sociales de la devaluación de la moneda. Por lo tanto, es previsible también que el porvenir sea de mayor represión y de mayor espionaje, como corresponde a un gobierno que ha decidido abandonar el camino de la democracia. No es concebible que el gobierno haya tramado este sorpresivo escenario en diciembre si no está listo para ahogar brutalmente las protestas en enero, como ya lo han hecho en el pasado los gobiernos impuestos por la extinguida Unión Soviética en Europa del Este.
Sólo la magnitud de la reacción de la sociedad será capaz de inhibir la represión. Ese es un reto para la sociedad. Creo que no tiene otro camino que la protesta masiva, la desobediencia y la resistencia para enfrentar la destrucción de las instituciones democráticas; pero debe prepararse para hacerlo con éxito. La sociedad no está suficientemente organizada para el reto que tiene frente a sí. Corresponde a sus líderes improvisar esa organización y trazar una estrategia eficaz y coherente para obligar al gobierno a retroceder.
Otra dificultad de la reacción contra el nuevo cuadro político es la desmoralización de la sociedad, agotada por luchas fracasadas, atizadas por una alarma que no siempre se justificaba. Es capital que las luchas que se avecinan se encarguen de levantar la autoestima y la confianza en la capacidad del pueblo para imponerse sobre la ilegitimidad que se abate sobre el país.  Si la sociedad no se levanta de inmediato, el gobierno aplicará todo el paquete legislativo de diciembre sin dificultad y anonadará a una sociedad pasiva. Pero es necesario que la protesta esté impregnada de optimismo y de la ilusión de construir la grandeza de Venezuela.
La comunidad internacional debe ser movida a considerar la nueva situación venezolana. Esto no será posible sin una reacción popular adecuada. A la vez, una iniciativa de los foros internacionales de debatir  el último giro del gobierno venezolano, puede ser un aliento importante para esa reacción popular. Sin embargo, no deben cifrarse ilusiones en lo internacional. Puede ser un respaldo, pero no es la solución. La solución está en nosotros mismos, llamados hoy por la historia a estar a la altura de un desafío que es de vida o muerte. La supervivencia de la Universidad autónoma, científica y fecunda y de la República democrática, constitucional y pluralista dependerá del éxito de las luchas populares para su salvación. Es nuestra decisión llevarlas adelante con determinación y con brío, contra la represión, el autoritarismo y el totalitarismo de la dictadura que se instaura ante nuestros ojos. Con todos los medios pacíficos legítimos de los demócratas, pero también con la determinación de sostenerla por el tiempo que sea necesario hasta vencer. ¡Nunca nos rendiremos! ¡Nunca!

31 de agosto de 2010

Y hoy es el día del bloguero...

No lo ando celebrando porque, a pesar de que este blog existe desde hace mucho tiempo, también ha pasado mucho tiempo desde que no escribo en él. Sin embargo, por ser el día del bloguero, pues decidí escribir nuevamente. No prometo nada.
Hoy fue un día de esos. Quizás por eso mismo es que decidí narrarlo.
Me levanté a las 4:30 de la mañana para trabajar en el podcast "La Prensa de Venezuela" que envío todos los días por correo electrónico y monto en internet para quien desee escucharlo. Abro las páginas respectivas para revisar lo que dicen los medios y me encuentro con la noticia: Muere Franklin Brito. Pésima manera de comenzar el día, y por supuesto, primera noticia para narrar en el podcast.
La muerte de Franklin Brito habla mucho y mal de lo que está pasando en este país. Un hombre mantiene una lucha por sus valores, por lo que cree, contra un Estado sordo a cualquier tipo de reclamo. La consecuencia: muere un hombre que tiene varios años haciendo huelgas de hambre para intentar recuperar lo suyo. No sabría decir cuántos derechos fueron violentados en este caso.
Por supuesto, comienzan las acusaciones, los señalamientos y las afirmaciones que podrían llegar a sacarte de quicio. Quienes creen en este gobierno llegaron a decir que Brito estaba loco, era un chantajista y un suicida.
¿Cómo es que llegamos a tener un país que no es uno, sino dos o tres? ¿Cómo es que un país puede ser leído de formas tan distintas? ¿Cómo puede escribirse la misma historia en dos idiomas tan distintos?
......
Luego, salí a trabajar. Destino: Caucagua, a registrar en video y fotografía el trabajo de los niños en un plan vacacional. Bajando por la autopista hacia Guarenas, nos tropezamos con un primer obstáculo: el Ministerio de "algo" (ya son tantos que no sé cuál es cuál) decidió "limpiar" el túnel que comunica a Caracas con Guarenas. Hay un solo canal habilitado. Casi 20 minutos detenidos fue la consecuencia de la decisión de echarle agua a las paredes del túnel a las 9:00 de la mañana de un martes.
Pero pocos metros más adelante, un motorizado sufrió un terrible accidente que acabó con su vida. Las autoridades cerraron el paso de la autopista por más de una hora para levantar el cadáver. El resultado fue que llegamos al lugar a las 11:00 de la mañana, cuando estaba previsto llegar a las 9:30.
.....
Regresamos a Caracas. En la autopista nos encontramos con tanto tráfico que un trayecto de unos 10 kilómetros lo hicimos en casi dos horas. Luego de pasar por el túnel hacia Caracas, de pronto, mágicamente, no había más cola. Nadie sabe qué pasó, el por qué de tanto embotellamiento. Entre las 8:00 de la mañana y las 4:00 de la tarde, pasé 6 horas montado en el carro.
.....
Hoy no ando de humor. Pero me iré al #twiteq, el encuentro de twitteros caraqueños. Capaz y se me mejoran las mareas.
Lo dicho: no prometo nada. Aquí estamos y aquí seguimos.
Besos y abrazos a quien corresponda.

19 de julio de 2010

El Presidente y las matemáticas (O cómo salvar 1,3 millones de niños con un truco numérico)

En 11 años de gobierno los venezolanos hemos tenido que acostumbrarnos a muchas cosas, quizás demasiadas para algunos que piensan que la capacidad de aguante de los venezolanos ha sido superada de modo asombroso, haciendo parecer que estamos adormilados, rendidos, dopados ante tanto sinsabor revolucionario.

Así, hemos visto como el Presidente de la República, el Primer Mandatario, demuestra su "sapiencia" en errores que para algunos son apenas detalles, para otros son demostración de que estamos en manos de un hombre cuyos epítetos hacia la Iglesia Católica en los últimos días no son más que la transferencia directa de lo que entiende de sí mismo. ¿Se nos podrá olvidar acaso alguna vez la clase magistral del presidente Chávez frente a un grupo de señores mayores a quienes se les enseñaba a leer, en la que hablaba sin tapujos ni vergüenza del verbo "adquerir"?

Cualquiera dirá que todos cometemos errores, que el presidente estudió en Venezuela y todos sabemos como está el sistema educativo venezolano (máxime si completó sus estudios en la Escuela Militar), y que al mejor cazador se le escapa una liebre... pero cuando se trata de la manipulación de cifras con fines meramente demagógicos y populistas, las matemáticas pueden ser traicioneras y delatoras.

Veamos a continuación un extracto de la nota de prensa publicada por la Agencia Venezolana de Noticias el día domingo 18 de julio a partir de lo señalado por el Presidente Chávez acerca de la mortalidad infantil en nuestro país:

Chávez Frías precisó que el promedio de la mortalidad de menores de un año era de 23,07 por mil, es decir, de cada mil nacidos vivos se morían 23,07, promedio que bajó a 16,64, desde 1998 hasta 2008.

“La reducción del promedio es de 27,8%, y aunque aún estamos lejos de la meta, nos estamos acercando a 10.

“Si cada año nace en Venezuela medio millón de niños, lo anterior significa que en estos últimos 10 años han nacido 5 millones de niños, y si la reducción de la mortalidad en porcentaje es de de 27,8%, al sacarle ese porcentaje a los 5 millones de infantes nacidos, el resultado es 1,3 millones de niños.

“Es decir, si no hubiésemos bajado el índice la mortalidad infantil, ese 1,3 millones de niños, lo más probable, es que hubiesen muerto”, explicó el jefe de Estado.


http://www.abn.info.ve/node/5572

Fíjense como el Presidente, en un acto increíble de prestidigitación, en un capítulo digno del libro "El hombre que calculaba" de Malba Tahan, señala que este gobierno ha prácticamente salvado de la muerte a 1,3 millones de niños. Estamos hablando de casi el 5% de la población venezolana que ha sido rescatada de las garras de la desidia de otros gobiernos que, por capitalistas, no habrían hecho nada para salvar a esos pobres niños.

Y es aquí cuando, con su permiso, emulando a Beremís Samir, me dispongo a decirles que mi nunca bien ponderado presidente ha cometido un error de cálculo mayúsculo, que a continuación pretendo (sin ser matemático), descubrir ante ustedes.

El error que comete el señor Chávez es cambiar las cifras de mortalidad de tantos por mil a tantos por cien. La cifra hace 10 años era de 23,07 POR MIL, ahora es de 16,64 POR MIL. Y luego calcula la disminución de esa cifra en porcentaje, porcentaje que aplica al número de niños nacidos en Venezuela en 10 años. 

¿Cómo habría sacado yo la cuenta? Espero saber explicarme:

Si la tasa de mortalidad se hubiese mantenido intacta durante 10 años (23,07 por mil), de 5 millones de niños nacidos, habrían muerto 115.350 niños.

Si la tasa de mortalidad, durante los últimos 10 años, hubiese sido la de hoy en día (16,64), habrían muerto 83.200 niños. 

La diferencia entre ambas cifras es de 32.150 niños. 

Además, hay que señalar que la tasa de mortalidad ha disminuido paulatinamente en 10 años, por lo que la cuenta habría que sacarla año a año para poder tener un número más exacto, evidentemente, inferior en términos de "niños salvados" al que obtuvimos hasta ahora.

Ahora bien: nótese la enorme diferencia. De 1,3 millones de niños "salvados" por la revolución, a 32 mil. Estamos hablando de una diferencia de 97,5% en la cifra. Es decir, se trata apenas del 2,5% de la cifra de niños expresada por el presidente.

¿Esto puede ser casual? ¿De un error de cálculo inocente? ¿De lo complicadas que son las matemáticas? ¿Este mismo tipo de errores los vemos en el presupuesto de la nación? ¿O se trata de una argucia política demagógica y populista como muchas a las que nos tiene acostumbrados nuestro presidente y ante la que seguimos dopados?