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15 de enero de 2007

Ángel de la Guarda

Rezaba. Sentía como el frío calaba por sus huesos. La enorme iglesia, alguna vez refugio para el alma de miles de personas, se encontraba vacía y silenciosa. Solo él se encontraba arrodillado en uno de los bancos de la iglesia, con los ojos cerrados y las manos juntas apoyadas en el reclinatorio.
Rezaba todo lo que se le venía a la memoria. A su mente venían imágenes de sus clases de catecismo cuando era un niño, preparándose para su primera comunión. Su primera oración fue el Padre Nuestro, pero nunca le gustó el final. "Líbranos del mal", decía, y no podía ser más apropiada ahora. "Líbranos del mal", repetía, y su cuerpo se estremecía como si de convulsiones se tratara.
"Dios te salve, María", comenzó a recitar luego en su cabeza, y de inmediato pensó en rezar un rosario. Pero se encontró con un problema: nunca aprendió cuáles eran los misterios -"¿qué día es hoy, miércoles? ¿Son los gozosos, los dolorosos?"-. Además, rezarlo lleva tiempo y tampoco tenía a la mano el rosario de pétalos de rosas que heredó de su madre. "Ruega por nosotros los pecadores... mejor cambio de oración".
Pensó en el Credo -"¿el largo o el corto?"-. Se ruborizó al constatar de que no se acordaba de nada. Justo ahora, olvidarse del Credo. Le venían algunas frases, "...de todo lo visible y lo invisible... fue crucificado, muerto y sepultado", pero no mucho más.
En medio de su tribulación, encontró la plegaria que estuvo siempre en su corazón y que le enseñó su madre: la oración para su Angel de la Guarda. "No me desampares ni de noche ni de día, no me desampares ni de noche ni de día", su mente y su corazón repetían la frase ininterrumpidamente.

El tanque estaba en la puerta de aquella iglesia, listo para disparar. Sólo esperaba la orden del capitán al mando.

Sintió un resplandor que lo encegueció. Luego un estallido. No pudo siquiera reaccionar. Fue lo último que escuchó.

- No había nadie en la iglesia, capitán. No encontramos restos - dijo el soldado presuroso.
- Habrán huído todos, cobardes. Ya no podrán regresar.

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La obra es de la ilustradora Anne Bedos y se llama "Guerra"
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En otro orden de ideas... necesito todo el apoyo con el que pueda contar para la grabación que realizaremos este sábado para el programa "SUPER BEBÉ". Necesito tantos niños como pueda encontrar para que participen en el mismo. Aquí está el anuncio con la solicitud. Cuento con su ayuda para hacerlo llegar a la mayor cantidad de gente posible.
Besos y abrazos a quien corresponda...