Frío. A Sevilla ha llegado el frío. Ya sé que no estoy en Siberia, que no tengo por qué quejarme. Incluso hay zonas en España donde ya ha comenzado a nevar. Aquí estamos en unos muy agradables 15 - 18 grados centígrados. Pero se siente como si fuera un congelador. La moto no ayuda para nada, así que tengo que sacar las chaquetas para poder ir al postgrado sin tener luego que recuperar la circulación en las manos. Había olvidado que mis manos se enfrían primero que cualquier otra parte de mi cuerpo y es muy desagradable.
Comenzamos justo a tiempo otra sesión de nuestro taller de teatro. Comentamos un poco lo que vivimos en el ejercicio de ayer, las diferencias con nuestro primer acercamiento, y repetimos la experiencia con un nuevo grado de complejidad. Han pasado 10 años. Seguimos imaginando y viviendo la historia de nuestro compañero -mi amiga del alma Raquel ;) -, pero ahora cambiamos roles: ella (es decir, yo), tendría que pedirme algo a mi (es decir, a Raquel). Esa solicitud tendría que ser sobre un asunto de importancia para Jogreg, al punto de insistir en ella aunque Raquel se negara. Y esa negativa tendría que tener también muy buenas razones para mantenerse.
Estamos, señores, frente a un conflicto de pleno derecho. Jogreg quiere algo, ella se lo niega, ambos tienen razones suficientes para insistir y no dan su brazo a torcer. La discusión es cada vez más compleja, afloran emociones, y si sigues el juego, puedes llegar a decir cosas que dispararían una crisis. Drama.
Confieso que me encanta la dinámica pedagógica del profesor. Es una forma de hacernos comprender los conceptos mientras, literalmente, los vivimos. Todo el aspecto lúdico de esta experiencia pedagógica está construida e imbricada de forma muy interesante con los contenidos conceptuales que la sustentan. Eso me gusta.
Entonces: no es una conversación cualquiera. Es un diálogo, una construcción dramática con un objetivo, una direccionalidad, una razón de ser que mueve la acción. Los personajes SIEMPRE quieren algo. A veces ni siquiera saben bien lo que quieren porque no lo han racionalizado, pero ese deseo está ahí. Y nuestro trabajo es develar ese deseo, desarrollarlo, escudriñar en él, explotarlo, sufrirlo. Porque al final, la gente luego justifica sus deseos de forma racional, pero primero están los deseos más profundos trabajando para que te muevas. El deseo es el generador de la acción y mientras más intenso es, más haremos para verlo realidad... y será mucho más terrible que alguien se interponga en tu objetivo.
Ese alguien es tu antagonista, la persona que te niega la posibilidad de ver tu deseo hecho realidad. Tú quieres algo y él te dice "no, por aquí no es". Y mientras mayor es el obstáculo, más se intensifica el deseo... y más profundo el dolor por no alcanzarlo.
¿Dónde está el reto? En dar respuestas al por qué. ¿Por qué el protagonista quiere cambiar algo? ¿Por qué el antagonista se lo niega? Mientras más ricas sean estas respuestas, más interesante podría ser la acción que se genere de este conflicto. Pueden ser desde las razones más "racionales" hasta las más "pasionales", esos son los motivos de la acción dramática. Esas razones pueden ser muy obvias, o por el contrario, ser tan profundas que se encuentran en el subtexto, subyacen al deseo principal, en lo que el personaje no dice e incluso oculta intencionadamente. La obra hace visible lo invisible...
Nota al margen: William Layton -> Por qué: el trampolín del actor
Así terminó la primera hora. Voy conociendo a más compañeros y enterándome de sus intereses. Por ahí recomendé About Time (Aquí se llamó Una cuestión de tiempo), una de mis películas favoritas de los últimos años. La mejor combinación de viajes en el tiempo con comedia romántica...
Luego entramos en clases de Modelos Dramáticos. Analizamos La Estanquera de Vallecas, de José Luis Alonso de Santos. Primera tarea: cumplida. Leí la obra y alguno de los artículos que la analizan, con lo cual lo explicado por la profesora me resultó más sencillo de comprender y asimilar. Revisamos el realismo aristotélico, contenido en su Poética, para poder analizar la obra representativa del teatro de la generación del 82.
Este realismo aristotélico señala que la obra está estructurada en forma de planteamiento-nudo-desenlace. Además, el conflicto está siempre presente (pueden ser conflictos internos, externos o situacionales). Existen unidades de acción, tiempo y espacio y los personajes se presentan y construyen como resultado de la acción. Finalmente, hablamos de la catársis aristotélica, entendida como la emoción que se genera en el espectador cuando, al identificarse con el personaje, siente compasión por él, por lo que le ocurre, e incluso horror por la situación que enfrenta. Esta emoción permite que de algún modo el espectador comprenda el mensaje e incluso se sienta mejor consigo mismo al ser capaz de sentir empatía, es decir, termina sintiéndose mejor persona al aceptar el mensaje y el punto de vista que ofrece la obra del tema que ha desarrollado.
Este realismo parte de la imitatio, o imitación de la realidad: hay una búsqueda permanente de verosimilitud, es decir que lo ocurrido en el escenario se parece mucho a la realidad. Cada personaje comienza con un objetivo en la situación dada, y se genera el conflicto cuando ese objetivo se ve obstaculizado, negado. Cuando el personaje comprende que será imposible alcanzar su objetivo inicial, cambia de objetivo, en lo que se llama un punto de giro dramático, y estos giros le dan dinamismo a los personajes y a la obra en general.
Lo que me queda claro, más allá de estas herramientas que permiten mirar las obras con cierta capacidad de disección, es que cada una de las personas que asume esta labor trae consigo también sus propias experiencias, sus paradigmas, por lo que en un momento determinado interpreta el texto de una forma o de otra. Por eso los directores terminan imponiendo sus propias miradas sobre las obras. Por eso los actores también aportan sus propias miradas a los personajes. Por eso es tan difícil definir con claridad por qué este personaje hace esto o lo otro, o cuáles son los conflictos centrales y los conflictos secundarios. Requiere no solo de una capacidad importante de abstracción frente a lo que lees y el uso adecuado de estas herramientas de análisis, sino una capacidad argumentativa y descriptiva muy amplia, que permita que nuestros razonamientos también puedan ser asimilados por nosotros mismos y por otros que comparten este proceso.
¿Será que me da tiempo de ver la película de La Estanquera de Vallecas aunque Maribel Verdú no esté tan bien en el papel de Ángeles?
Pendiente: buscar el libro de Alonso dos Santos que aun no he tenido tiempo de mirar. Y si se puede, el de La escena sin límites de Sanchis Sinisterra, para al menos echarles un ojo.
We will be back.
Jogreg
8 de noviembre de 2016
7 de noviembre de 2016
MECUS Día 3 - Lo invisible
Hoy llegué a tiempo. Fui el último en llegar, pero la clase aun no comenzaba, así que llegué a tiempo. La primera sesión la dedicamos al Taller de Dramaturgia. Estuvimos conversando sobre la experiencia de la clase anterior y el aprendizaje relacionado con la dinámica de conocernos. Ponerse en el lugar del otro: esa fue la conclusión de lo que es, en definitiva, el teatro. Ser el otro, imaginarlo, conocerlo, comprenderlo, lo cual requiere de una de las habilidades básicas de la comunicación humana: escuchar. Es lamentable que escuchemos tan poco. Estamos siempre pendientes de nosotros mismos, de lo que diremos, de lo que haremos, y aun peor, de lo que pensarán de nosotros. Perdemos tanto tiempo en lo que queremos que piensen los demás de nosotros mismos que nos olvidamos de lo nutritivo y valioso que resultan los aportes que otros hacen a nuestras vidas. Pero además, es una importante reflexión sobre lo que ocurre realmente sobre el escenario: se trata de una o más vidas que no solo están allí diciendo cosas, sino que también escuchan lo que ocurre a su alrededor y reaccionan a ello tal y como son, personas complejas, con motivaciones y sentimientos, con contradicciones. Acting is reacting, se ha dicho alguna vez... Y el teatro lo que busca es mostrar eso que casi siempre está oculto, lo invisible, eso que subyace a nuestra acción, que la impulsa. Expone ese complejo entramado de relaciones con nosotros mismos y con el otro, proponiendo un proceso de reflexión sobre nuestras vidas reflejadas en ese personaje. Hurgar, a veces con dolor, en lo que muchas veces negamos reconocer en nosotros mismos pero que el teatro te planta en las narices.
Luego, tocó la segunda sesión de Modelos de Conducta. Nos enteramos que la profesora se inscribe en la escuela de la Psicología Socio-Cultural y recordé que esa materia la vi con Marta Colomina (¿qué será de su vida, por cierto?). Nos explicó cuáles son los fundamentos de este modelo y cómo esto se relaciona con la construcción de personajes. Interesante además el tema de la construcción del pensamiento a través del lenguaje: por lo que entendí, el pensamiento se va desarrollando en la medida en que los niños van aprendiendo y complejizando su relación con el lenguaje, y por ende, con su proceso de socialización (familia, escuela, etc.), de modo que el pensamiento abstracto llega ya prácticamente en la adolescencia. Pero durante mucho tiempo, los niños usan el lenguaje casi sin entenderlo, y así como los adultos tienen una vocecita interna que traduce sus pensamientos en palabras, los niños no tienen esa voz hasta por lo menos los 6 o 7 años. Realmente interesante.
Finalmente, nos tocó hablar sobre lo que es la personalidad y sus rasgos fundamentales. Hablamos de los "high-five" de la personalidad: el neuroticismo, la extraversión, la apertura a nuevas experiencias, la afabilidad y la conciencia (o responsabilidad, o si eres concienzudo o menos...). Luego de explicar cada una de ellas, el ejercicio propuesto fue intentar aplicar de forma más o menos intuitiva un análisis a diversos personajes conocidos de forma universal. La profesora propuso imaginar qué tan neurótico, extrovertido o afable es El Quijote, el Dr. Watson de Sherlock, Jean-Baptiste Grenouille de El Perfume, o La Celestina. Confieso que, aunque la he oído nombrar, no tengo idea de lo que va la Celestina. Pero ¿por qué lo confieso tan alegremente? Porque aparentemente, en el salón nadie lo sabía. Prometo investigar, porque por algo la consideraron para este ejercicio.
En todo caso, nos quedó claro que cada autor tiene su proceso para construir un personaje: desde la acción, para que el personaje cumpla con su función en la historia; o desde sí mismo, para que el personaje construya su propia historia. Hay quien sufre más, otros sufren menos, unos son más pragmáticos y racionales, otros más dramáticos y pasionales... mientras el personaje y la historia logre recrear la vida, cualquier ruta es válida.
Tarea: Buscar el libro "La escritura dramática" de José Luis Alonso de Santos. Por la ojeada que le he dado, creo que estructura su modelo de un modo relativamente comprensible para mi. Reconozco que me ayudan los esquemas mentales que desmenuzan paso a paso procesos como este, y por lo que pude ver, Alonso de Santos me podría ser útil.
Otra: no dejar para mañana lo que puedo hacer hoy. Quiero comenzar a tomar nota de lo que puedo ir utilizando para lo que serán los trabajos que debo entregar en cada seminario. Por ejemplo, el análisis de un personaje para Modelos de Conducta.
Jogreg is out.
Luego, tocó la segunda sesión de Modelos de Conducta. Nos enteramos que la profesora se inscribe en la escuela de la Psicología Socio-Cultural y recordé que esa materia la vi con Marta Colomina (¿qué será de su vida, por cierto?). Nos explicó cuáles son los fundamentos de este modelo y cómo esto se relaciona con la construcción de personajes. Interesante además el tema de la construcción del pensamiento a través del lenguaje: por lo que entendí, el pensamiento se va desarrollando en la medida en que los niños van aprendiendo y complejizando su relación con el lenguaje, y por ende, con su proceso de socialización (familia, escuela, etc.), de modo que el pensamiento abstracto llega ya prácticamente en la adolescencia. Pero durante mucho tiempo, los niños usan el lenguaje casi sin entenderlo, y así como los adultos tienen una vocecita interna que traduce sus pensamientos en palabras, los niños no tienen esa voz hasta por lo menos los 6 o 7 años. Realmente interesante.
Finalmente, nos tocó hablar sobre lo que es la personalidad y sus rasgos fundamentales. Hablamos de los "high-five" de la personalidad: el neuroticismo, la extraversión, la apertura a nuevas experiencias, la afabilidad y la conciencia (o responsabilidad, o si eres concienzudo o menos...). Luego de explicar cada una de ellas, el ejercicio propuesto fue intentar aplicar de forma más o menos intuitiva un análisis a diversos personajes conocidos de forma universal. La profesora propuso imaginar qué tan neurótico, extrovertido o afable es El Quijote, el Dr. Watson de Sherlock, Jean-Baptiste Grenouille de El Perfume, o La Celestina. Confieso que, aunque la he oído nombrar, no tengo idea de lo que va la Celestina. Pero ¿por qué lo confieso tan alegremente? Porque aparentemente, en el salón nadie lo sabía. Prometo investigar, porque por algo la consideraron para este ejercicio.
En todo caso, nos quedó claro que cada autor tiene su proceso para construir un personaje: desde la acción, para que el personaje cumpla con su función en la historia; o desde sí mismo, para que el personaje construya su propia historia. Hay quien sufre más, otros sufren menos, unos son más pragmáticos y racionales, otros más dramáticos y pasionales... mientras el personaje y la historia logre recrear la vida, cualquier ruta es válida.
Tarea: Buscar el libro "La escritura dramática" de José Luis Alonso de Santos. Por la ojeada que le he dado, creo que estructura su modelo de un modo relativamente comprensible para mi. Reconozco que me ayudan los esquemas mentales que desmenuzan paso a paso procesos como este, y por lo que pude ver, Alonso de Santos me podría ser útil.
Otra: no dejar para mañana lo que puedo hacer hoy. Quiero comenzar a tomar nota de lo que puedo ir utilizando para lo que serán los trabajos que debo entregar en cada seminario. Por ejemplo, el análisis de un personaje para Modelos de Conducta.
Jogreg is out.
3 de noviembre de 2016
MECUS - Día 2: Tarde, pero seguro
Sí, llegué tarde. Espero que no se convierta en una rutina, pero salí de casa justo a la hora en que debía estar en la universidad. Sirvió para calcular bien los tiempos: en la moto, llego en 15 minutos.
Menos mal que el profesor apenas había tenido tiempo para presentarse. Seminario de Escritura Dramática, se llama, cuando en realidad estaremos otra vez hablando de Teatro. Nos han explicado que, en este caso, tendremos que escribir acatando las normas, mientras que en el de Modelos Dramáticos podremos romperlas. En definitiva, que también tendremos que escribir, que a eso vinimos. A crear.
El profesor tuvo a bien dedicarle el rato a que socialicemos como Dios manda. Conocí a Raquel, una chica recién egresada de Periodismo y que aún busca su rumbo en la vida, lo cual es genial. Simpática, divertida, abierta, expresiva, me resultó muy agradable conocerla. El ejercicio ya lo había hecho alguna vez: luego de conocerse, hablar frente al resto del grupo de lo que has conocido de tu compañera. Así que me tocó hablar de Raquel. Pero el ejercicio tenía además una condición novedosa para mi: Tenías que contar una mentira, incorporarla al relato. Luego, el resto del grupo tendría que adivinar cuál era esa mentira. Aunque el resultado del ejercicio fue menos entusiasta de lo que podría esperarse -creo que algo de timidez hubo-, me pareció una vuelta de tuerca que vale la pena aplicar cuando toca ser facilitador.
El profesor incorporó a la presentación alguna pregunta sobre autores favoritos, lecturas y aficiones. Cuando tocó mi turno, tuve que mencionar que adoro a Matilde Asensi. Luego me pidieron un dramaturgo y de nuevo regresé a los orígenes. Acto Cultural, José Ignacio Cabrujas. Teatro UCAB otra vez. Y sobre todo mi pana Leo y su grandioso Cosme. Y Venezuela, por supuesto. La vida me premia con recuerdos que atesoro y me da la oportunidad de usar esas vivencias, de traerlas al presente y reafirmar su valor.
La segunda vuelta de tuerca vino luego. Al terminar las presentaciones, el profesor pidió de nuevo que nos reuniéramos con nuestra pareja, esta vez para crear una conversación con estas dos premisas: han pasado 10 años. En esos 10 años nos hicimos muy amigos, pero luego dejamos de vernos, la vida nos separó. Y ahora volvemos a reencontrarnos. ¿Qué pasó en esos 10 años? Y segundo: Ocuparemos ahora el lugar de nuestro compañero, es decir, actuaremos imaginando que somos el otro, y que le estamos contando a ese amigo todo lo que nos ha pasado mientras no nos vimos. El resultado fue muy estimulante y, a la vez, hizo que entre Raquel y yo surgiera de inmediato una confianza enorme con una rapidez inusitada. Me encantó.
Fin de la clase. Aproveché de acercarme a varios compañeros para hablar acerca de rasgos comunes que permitieran estrechar algunos lazos. Elena, que es cantautora, o Álvaro, uno de los tres o cuatro actores que hay en sala. También hay quien ha hecho vídeos, así como muchos periodistas. O Rosa, la chica que se parece un montón a mi amiga Esperanza... Ya tendré oportunidad de irlos conociendo, pero en general, el grupo me pareció muy interesante. Por cierto: hay 4 compañeras colombianas, una brasileña, una ecuatoriana, una mexicana y una francesa. Todos vinieron a Sevilla a hacer el postgrado, yo soy el único inmigrante que tiene ya algún tiempo viviendo acá.
Segunda clase: Modelos de Conducta Humana, es decir, Psicología para la construcción de personajes. En pocas palabras: salí entusiasmado, mucho, de esa clase. La profesora es una mujer encantadora, interesante, capaz de promover el debate, dirigirlo de forma delicada pero decidida. Las preguntas ya eran provocadoras de entrada: ¿Hace falta saber de psicología para crear un personaje? ¿Qué hace que un personaje sea interesante, memorable? ¿Cómo es el proceso de construcción? Suena la campana, se abren las compuertas y comienza la avalancha de ideas. Debo decir que quedé muy contento con los aportes de mis compañeros, con sus posturas razonadas, justificadas. Fue como estar un ratito en el paraíso. Lástima que se acabó tan pronto.
Se acabó, con un reto para esta materia: el trabajo final es crear un personaje y analizarlo, justificarlo con las herramientas que estudiaremos durante el seminario. ¡Me encanta!
Fin del día 2. Toca empezar a leer. La meta: leer ¡Ay Carmela! de Sanchis Sinisterra y La Estanquera de Vallecas, de Alonso de Santos, pensando cómo estas obras se ajustan -o rompen, según sea el caso- a las características de la realidad aristotélica. Aun no sé exactamente cuál será mi rutina de trabajo, pero ya les iré contando. ¡A leer!
Menos mal que el profesor apenas había tenido tiempo para presentarse. Seminario de Escritura Dramática, se llama, cuando en realidad estaremos otra vez hablando de Teatro. Nos han explicado que, en este caso, tendremos que escribir acatando las normas, mientras que en el de Modelos Dramáticos podremos romperlas. En definitiva, que también tendremos que escribir, que a eso vinimos. A crear.
El profesor tuvo a bien dedicarle el rato a que socialicemos como Dios manda. Conocí a Raquel, una chica recién egresada de Periodismo y que aún busca su rumbo en la vida, lo cual es genial. Simpática, divertida, abierta, expresiva, me resultó muy agradable conocerla. El ejercicio ya lo había hecho alguna vez: luego de conocerse, hablar frente al resto del grupo de lo que has conocido de tu compañera. Así que me tocó hablar de Raquel. Pero el ejercicio tenía además una condición novedosa para mi: Tenías que contar una mentira, incorporarla al relato. Luego, el resto del grupo tendría que adivinar cuál era esa mentira. Aunque el resultado del ejercicio fue menos entusiasta de lo que podría esperarse -creo que algo de timidez hubo-, me pareció una vuelta de tuerca que vale la pena aplicar cuando toca ser facilitador.
El profesor incorporó a la presentación alguna pregunta sobre autores favoritos, lecturas y aficiones. Cuando tocó mi turno, tuve que mencionar que adoro a Matilde Asensi. Luego me pidieron un dramaturgo y de nuevo regresé a los orígenes. Acto Cultural, José Ignacio Cabrujas. Teatro UCAB otra vez. Y sobre todo mi pana Leo y su grandioso Cosme. Y Venezuela, por supuesto. La vida me premia con recuerdos que atesoro y me da la oportunidad de usar esas vivencias, de traerlas al presente y reafirmar su valor.
La segunda vuelta de tuerca vino luego. Al terminar las presentaciones, el profesor pidió de nuevo que nos reuniéramos con nuestra pareja, esta vez para crear una conversación con estas dos premisas: han pasado 10 años. En esos 10 años nos hicimos muy amigos, pero luego dejamos de vernos, la vida nos separó. Y ahora volvemos a reencontrarnos. ¿Qué pasó en esos 10 años? Y segundo: Ocuparemos ahora el lugar de nuestro compañero, es decir, actuaremos imaginando que somos el otro, y que le estamos contando a ese amigo todo lo que nos ha pasado mientras no nos vimos. El resultado fue muy estimulante y, a la vez, hizo que entre Raquel y yo surgiera de inmediato una confianza enorme con una rapidez inusitada. Me encantó.
Fin de la clase. Aproveché de acercarme a varios compañeros para hablar acerca de rasgos comunes que permitieran estrechar algunos lazos. Elena, que es cantautora, o Álvaro, uno de los tres o cuatro actores que hay en sala. También hay quien ha hecho vídeos, así como muchos periodistas. O Rosa, la chica que se parece un montón a mi amiga Esperanza... Ya tendré oportunidad de irlos conociendo, pero en general, el grupo me pareció muy interesante. Por cierto: hay 4 compañeras colombianas, una brasileña, una ecuatoriana, una mexicana y una francesa. Todos vinieron a Sevilla a hacer el postgrado, yo soy el único inmigrante que tiene ya algún tiempo viviendo acá.
Segunda clase: Modelos de Conducta Humana, es decir, Psicología para la construcción de personajes. En pocas palabras: salí entusiasmado, mucho, de esa clase. La profesora es una mujer encantadora, interesante, capaz de promover el debate, dirigirlo de forma delicada pero decidida. Las preguntas ya eran provocadoras de entrada: ¿Hace falta saber de psicología para crear un personaje? ¿Qué hace que un personaje sea interesante, memorable? ¿Cómo es el proceso de construcción? Suena la campana, se abren las compuertas y comienza la avalancha de ideas. Debo decir que quedé muy contento con los aportes de mis compañeros, con sus posturas razonadas, justificadas. Fue como estar un ratito en el paraíso. Lástima que se acabó tan pronto.
Se acabó, con un reto para esta materia: el trabajo final es crear un personaje y analizarlo, justificarlo con las herramientas que estudiaremos durante el seminario. ¡Me encanta!
Fin del día 2. Toca empezar a leer. La meta: leer ¡Ay Carmela! de Sanchis Sinisterra y La Estanquera de Vallecas, de Alonso de Santos, pensando cómo estas obras se ajustan -o rompen, según sea el caso- a las características de la realidad aristotélica. Aun no sé exactamente cuál será mi rutina de trabajo, pero ya les iré contando. ¡A leer!
2 de noviembre de 2016
MECUS, Día 1: Perdido.
Perdido. Así me encontraba hoy cuando llegué a la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla para dar inicio a este proceso llamado Master en Escritura Creativa.
Salón de Juntas, planta baja de la facultad. Llego 5 minutos antes y ya el 90% del aula estaba ocupada por quienes serán mis compañeros de travesía. Muchos jóvenes. Me siento viejo y un poco incómodo. Asustado y perdido, pero dispuesto a enfrentar la experiencia con más experiencia.
Entran los profesores y comienzan por explicar detalles del postgrado, así como lo que debe ser el Trabajo Final de Maestría (TFM), que desde ya me entero que tengo hasta diciembre de 2017 para entregarlo, pero puede estar listo en junio. Nota mental: Entregar en Junio. No me puedo dar el lujo de esperar. Verano suele estar repleto de trabajo con las bodas, así que no puedo mezclar una cosa con la otra. Tendremos reuniones con los profesores-tutores potenciales, de modo de comenzar a darle forma al tema del trabajo y su posible desarrollo.
Pocas preguntas. Todo muy procedimental, pragmático, frío. Cambiamos de salón.
Salón de Grado. Nos presentan a quien está a cargo de la lección inaugural. Para la ocasión, han invitado a Vicente Luis Mora. No tengo idea de quién es, asunto que me alarma cuando me doy cuenta de que varios de mi compañeros no sólo lo conocen, sino que han leído algo de su obra, o siguen sus blogs, o saben de alguna de sus posturas sobre temas de interés. Y yo, perdido.
Dijo cosas muy interesantes sobre este mundo de la literatura al que me acerco cada vez con más humildad e incluso miedo. Me quedo con una de ellas, que parafraseo para hacer mía: Siempre existirá la duda acerca de si lo haces bien o mal, y debes aprender a vivir con esa duda que te carcome, porque estar consciente de todo lo que te falta por saber te permitirá aprender todos los días.
¿Y qué hay que hacer para aprender? Lo que hacen todos, en todas las áreas de conocimiento, de una u otra forma: ganar experiencia. Y en la literatura, la experiencia se vive de dos formas: leyendo (pero leyendo de verdad, todos los días, con profundidad, con ganas) y escribiendo (también todos los días, con pasión, con ganas). Todos rieron cuando Mora señaló que un buen crítico de literatura debería haber leído unos 6 o 7 mil libros. Recordaba cuando le decía a mis alumnos en la UCAB que, en realidad, ellos no estudian porque no llegan a leerse 50 libros en 5 años. La propuesta de Mora: 200 libros al año durante 15 años, para acercarse medianamente a la meta. Y para más inri, la charla de este escritor/crítico no dejaba lugar a dudas: este hombre lee, y mucho. ¡Claro, a eso se dedica, de eso vive!
Entonces: biblioteca. Una de las conclusiones del día: ¿dónde me queda la biblioteca más cercana a casa? ¡Tengo que leer, leer, leer, y eso me encanta! Pero necesito una biblioteca cerca en mi vida, tener acceso a los libros y dedicarles el tiempo que sea necesario.
Conclusión dos: ¿Quieres ser o hacer alguien en la vida? ¡Disciplina! O te arreglas en la vida, o te arreglas en la vida. No queda de otra. Será todo un reto.
Por cierto, nota para la casa: La idea de los ejercicios de estilo me gusta. No los conocía. Tendré que hacer alguno durante la maestría y eso me entusiasma. ¿Qué son? Se trata de escribir algo tratando de copiar el estilo de otro escritor, sus pautas, sus normas, sus estructuras. Copiarlo para entenderlo. ¡Me estalló la cabeza en pedacitos!
Luego, nuestra primera clase de verdad: Modelos Dramáticos.
Más perdido aún: muchos de mis compañeros habían leído el programa, conocían ya la bibliografía, ya saben de qué va la cosa. Y yo, ni idea. Recuerdo haber visto una película con una escena similar, pero el resultado era que el profesor mandaba al perdido a su casa: ¡Legalmente rubia! (En España, Una Rubia muy Legal) ¡Oh, por Dios, soy Reese Whiterspoon en su mejor versión de la rubia tonta que va a la universidad a reconquistar a su novio! Les juro que me vi tal cual, vestido de conejita de Playboy comprando una laptop para ponerme al día y demostrar que quiero cumplir cabalmente con mis obligaciones de alumno.
Comenzamos a hablar de los modelos dramáticos en cuestión: resulta que estudiaremos las tendencias del teatro español contemporáneo, de los 70 a esta parte. Leeremos obras, las analizaremos, e incluso el trabajo final de la materia puede ser escribir una obra que responda a los modelos estudiados, incluyendo una memoria de lo escrito, es decir, una explicación de las razones por las que mi obra en efecto podría circunscribirse al modelo en cuestión. Y yo, en éxtasis absoluto, escuchando la historia que antecede al fenómeno, oyendo hablar de Franco, de la guerra fría, de la censura, de los movimientos teatrales independientes de la época, del teatro universitario... ¡BUM! ¡Virgina Aponte! ¡Dios mío, la profesora es idéntica a Virginia, quien fuera mi profesora de Teatro en la universidad! Y fue volver al sótano de módulo 4 de la UCAB, a José Rafael, a Iakere y los Espíritus, a Vórtice, Andreína, Markel, Anabelle... ¡Y yo estudiando teatro otra vez!
Termina la clase. Saldo: mucha tarea pendiente, de la que no hice para venir a esta clase, de la que ahora tengo para el lunes, y la que me toca para las clases de mañana. No conocí a ninguno de mis compañeros, por lo que toca comenzar a socializar. Toca disciplinarse, organizarse, porque hay que hacerlo bien. Ese es el objetivo.
No me vuelve a pasar. ¡Perdido, no más!
Salón de Juntas, planta baja de la facultad. Llego 5 minutos antes y ya el 90% del aula estaba ocupada por quienes serán mis compañeros de travesía. Muchos jóvenes. Me siento viejo y un poco incómodo. Asustado y perdido, pero dispuesto a enfrentar la experiencia con más experiencia.
Entran los profesores y comienzan por explicar detalles del postgrado, así como lo que debe ser el Trabajo Final de Maestría (TFM), que desde ya me entero que tengo hasta diciembre de 2017 para entregarlo, pero puede estar listo en junio. Nota mental: Entregar en Junio. No me puedo dar el lujo de esperar. Verano suele estar repleto de trabajo con las bodas, así que no puedo mezclar una cosa con la otra. Tendremos reuniones con los profesores-tutores potenciales, de modo de comenzar a darle forma al tema del trabajo y su posible desarrollo.
Pocas preguntas. Todo muy procedimental, pragmático, frío. Cambiamos de salón.
Salón de Grado. Nos presentan a quien está a cargo de la lección inaugural. Para la ocasión, han invitado a Vicente Luis Mora. No tengo idea de quién es, asunto que me alarma cuando me doy cuenta de que varios de mi compañeros no sólo lo conocen, sino que han leído algo de su obra, o siguen sus blogs, o saben de alguna de sus posturas sobre temas de interés. Y yo, perdido.
Dijo cosas muy interesantes sobre este mundo de la literatura al que me acerco cada vez con más humildad e incluso miedo. Me quedo con una de ellas, que parafraseo para hacer mía: Siempre existirá la duda acerca de si lo haces bien o mal, y debes aprender a vivir con esa duda que te carcome, porque estar consciente de todo lo que te falta por saber te permitirá aprender todos los días.
¿Y qué hay que hacer para aprender? Lo que hacen todos, en todas las áreas de conocimiento, de una u otra forma: ganar experiencia. Y en la literatura, la experiencia se vive de dos formas: leyendo (pero leyendo de verdad, todos los días, con profundidad, con ganas) y escribiendo (también todos los días, con pasión, con ganas). Todos rieron cuando Mora señaló que un buen crítico de literatura debería haber leído unos 6 o 7 mil libros. Recordaba cuando le decía a mis alumnos en la UCAB que, en realidad, ellos no estudian porque no llegan a leerse 50 libros en 5 años. La propuesta de Mora: 200 libros al año durante 15 años, para acercarse medianamente a la meta. Y para más inri, la charla de este escritor/crítico no dejaba lugar a dudas: este hombre lee, y mucho. ¡Claro, a eso se dedica, de eso vive!
Entonces: biblioteca. Una de las conclusiones del día: ¿dónde me queda la biblioteca más cercana a casa? ¡Tengo que leer, leer, leer, y eso me encanta! Pero necesito una biblioteca cerca en mi vida, tener acceso a los libros y dedicarles el tiempo que sea necesario.
Conclusión dos: ¿Quieres ser o hacer alguien en la vida? ¡Disciplina! O te arreglas en la vida, o te arreglas en la vida. No queda de otra. Será todo un reto.
Por cierto, nota para la casa: La idea de los ejercicios de estilo me gusta. No los conocía. Tendré que hacer alguno durante la maestría y eso me entusiasma. ¿Qué son? Se trata de escribir algo tratando de copiar el estilo de otro escritor, sus pautas, sus normas, sus estructuras. Copiarlo para entenderlo. ¡Me estalló la cabeza en pedacitos!
Luego, nuestra primera clase de verdad: Modelos Dramáticos.
Más perdido aún: muchos de mis compañeros habían leído el programa, conocían ya la bibliografía, ya saben de qué va la cosa. Y yo, ni idea. Recuerdo haber visto una película con una escena similar, pero el resultado era que el profesor mandaba al perdido a su casa: ¡Legalmente rubia! (En España, Una Rubia muy Legal) ¡Oh, por Dios, soy Reese Whiterspoon en su mejor versión de la rubia tonta que va a la universidad a reconquistar a su novio! Les juro que me vi tal cual, vestido de conejita de Playboy comprando una laptop para ponerme al día y demostrar que quiero cumplir cabalmente con mis obligaciones de alumno.
Comenzamos a hablar de los modelos dramáticos en cuestión: resulta que estudiaremos las tendencias del teatro español contemporáneo, de los 70 a esta parte. Leeremos obras, las analizaremos, e incluso el trabajo final de la materia puede ser escribir una obra que responda a los modelos estudiados, incluyendo una memoria de lo escrito, es decir, una explicación de las razones por las que mi obra en efecto podría circunscribirse al modelo en cuestión. Y yo, en éxtasis absoluto, escuchando la historia que antecede al fenómeno, oyendo hablar de Franco, de la guerra fría, de la censura, de los movimientos teatrales independientes de la época, del teatro universitario... ¡BUM! ¡Virgina Aponte! ¡Dios mío, la profesora es idéntica a Virginia, quien fuera mi profesora de Teatro en la universidad! Y fue volver al sótano de módulo 4 de la UCAB, a José Rafael, a Iakere y los Espíritus, a Vórtice, Andreína, Markel, Anabelle... ¡Y yo estudiando teatro otra vez!
Termina la clase. Saldo: mucha tarea pendiente, de la que no hice para venir a esta clase, de la que ahora tengo para el lunes, y la que me toca para las clases de mañana. No conocí a ninguno de mis compañeros, por lo que toca comenzar a socializar. Toca disciplinarse, organizarse, porque hay que hacerlo bien. Ese es el objetivo.
No me vuelve a pasar. ¡Perdido, no más!
22 de septiembre de 2016
Revocatorio ya no hay
Si a usted le queda alguna duda en relación al estado de la democracia venezolana, a partir de este 21 de septiembre de 2016 no hay excusa para tenerla. Hablar de la existencia de la democracia, de los derechos humanos, civiles o políticos en Venezuela es, por decir lo menos, de tontos.
Porque de eso no queda nada.
Nada.
Y si todavía no lo entiende, se lo repito, porque ¿qué parte del NADA no le quedó claro?
El Consejo Nacional Electoral, ente rector de los procesos comiciales, y que tiene como deber facilitar en todo lo posible el ejercicio de los derechos políticos y de participación de los venezolanos, ha demostrado -otra vez- que en realidad su función actual es proteger, hasta mucho más allá del límite de sus capacidades establecidas en la Constitución de la República, al desgobierno de Nicolás Maduro. Estamos hablando de un arbitro descaradamente tendencioso, tramposo, sin ningún tipo de pudor o prurito al demostrar su favoritismo político.
Ha sido tal su descarada tendencia partidista, que han sido capaces de señalar que la expresión de la voluntad política de los ciudadanos tiene menos valor que el "derecho de gobernar" que tiene Nicolás Maduro. Según las rectoras del CNE -candidatas fijas al Premio Nobel de la Paz por una conducta que promueve la paz y la tranquilidad de los venezolanos-, hay que proteger al presidente de las intenciones golpistas de los ciudadanos que, comprados convenientemente por la CIA y el Imperio, quieren revocarlo. Todo un plan macabro urdido por la derecha para terminar con la maravillosa propuesta de país de la revolución bolivariana.
El mundo al revés, pues.
La oposición tiene varios meses "presionando" para que el Referendo Revocatorio contra el mandato de Maduro se realice en 2016, porque de realizarse en 2017 quedaría en el poder el vicepresidente de la república (sea quien sea el que esté en ese momento). En 2017 no habría convocatoria de nuevas elecciones. Mientras tanto, las inestimables rectoras han alargado los procedimientos de forma vergonzosa para que el RR se realice en el primer trimestre del próximo año, llevando a Venezuela de forma irresponsable a un escenario de incertidumbre y presión social peligroso. Una provocación para la oposición, cuyos líderes quisieron convencernos (con razón) de que la ruta que se debe recorrer para terminar con esta pesadilla de gobierno es democrática, electoral y constitucional.
Pero las cosas son como son: en Venezuela funciona la ley del más fuerte. Y la MUD no lo es.
El CNE ha decidido que el referendo revocatorio sea en 2017, el escenario más evidente (aunque inconstitucional). Estaba cantado. La decepción y la rabia van en aumento. La MUD pidió confianza, que harían lo imposible por lograr el RR en 2016. Que serían capaces de torcer la voluntad gubernamental. Que la presión ciudadana obligaría al CNE a hacer lo correcto. Y ante el escenario más probable -RR en 2017-, el liderazgo opositor ha dado respuestas bastante tibias, poco certeras o contundentes. Señores: Este era su plan A, y hemos descubierto que, al menos en apariencia, no hay plan. Ni plan A, ni mucho menos plan B o C. Otro strike.
Ahora bien, en este punto: ¿Cuánta presión hace falta para que el escenario le devuelva la fe a los ciudadanos en el futuro? Mucha. Hasta ahora, incluso la Gran Toma de Caracas resultó decepcionante para algunos y solo sirvió para lucir como una mayoría electoral y pacífica. Y ante estos acontecimientos, la pregunta de qué hacer lo que genera son aún más incógnitas:
¿De qué tipo de presión estamos hablando? ¿Cómo se expresa esa presión en términos prácticos? ¿Huelga general, paro indefinido, desobediencia civil, movilizaciones, protestas? ¿Ninguna de las anteriores, unas nuevas formas de presión? ¿Durante cuánto tiempo se debe presionar, hasta cuándo, hasta que ocurra qué? ¿Quién podría liderar estos llamados? ¿Esa presión tiene límites? ¿Cuáles son las líneas rojas de la presión ciudadana? ¿Dónde termina la protesta y comienza la barbarie? ¿Es acaso la MUD capaz de canalizar esa presión, regularla, modelarla? ¿O será una expresión espontánea de fuerza?
Pienso que el gobierno ha dado un paso muy grave, quizás el más grave de todo este proceso, porque es un punto de no retorno. Le ha quitado a la oposición la esperanza de salir del atolladero por la vía pacífica. Incluso de manera algo torpe, todo hay que decirlo. La estrategia de retrasarlo todo les quitó la opción de hacer "trampa" más adelante: en la recolección del 20% de las firmas, en el propio proceso revocatorio o incluso en el desconocimiento del resultado a través de sentencias del TSJ.
Es la trampa máxima, pues. Esta resolución del CNE aumenta exponencialmente una arrechera -que no hay otra manera de llamarlo- que podrían haber contenido un rato más, dando la sensación de que estás haciéndolo todo para que haya RR y finalmente, en el último momento, hacer estallar la burbuja. E incluso logrando trasladar la responsabilidad de la derrota a la propia MUD.
Pero ya el gobierno superó la etapa de disimular. No hay máscara posible. O quizás son tan torpes que ya no saben cómo hacerlo. No hay baño de legitimidad democrática que les permita quitarse de encima esta etiqueta autoritaria. Venezuela vive el período más oscuro de su historia en décadas y el gobierno responsable de ello pretende seguir atado al poder todo el tiempo que sea necesario, usando el miedo y la ilegalidad como sus armas para mantenerse.
Soy pesimista. Lo soy desde hace tiempo, razón por la cual decidí vivir fuera. Lamentablemente, creo que el escenario más probable es que la violencia se instalará en el panorama político y social, acabando con la paz (si es que quedaba alguna). El cambio no será ni pacífico ni democrático y la transición será muy, muy ruda. Y ni la MUD ni los líderes opositores (vengan de donde vengan) podrán controlar la arrechera contenida durante todo este tiempo contra el gobierno. Una rabia que se acumula cada vez que la delincuencia te mata a un hermano, o te secuestran y te roban todo lo que tienes, o haces cola para comprar comida que no hay y que está impagable, o se te muere un hijo por falta de medicinas.
Porque el escenario ya no es electoral, ni constitucional, ni democrático. Porque el país ya no es nada de eso. El CNE y el gobierno se encargaron de desmontar ese escenario.
Más pronto que tarde, la rabia le ganará al miedo... y lo lamentaremos todos.
Porque de eso no queda nada.
Nada.
Y si todavía no lo entiende, se lo repito, porque ¿qué parte del NADA no le quedó claro?
El Consejo Nacional Electoral, ente rector de los procesos comiciales, y que tiene como deber facilitar en todo lo posible el ejercicio de los derechos políticos y de participación de los venezolanos, ha demostrado -otra vez- que en realidad su función actual es proteger, hasta mucho más allá del límite de sus capacidades establecidas en la Constitución de la República, al desgobierno de Nicolás Maduro. Estamos hablando de un arbitro descaradamente tendencioso, tramposo, sin ningún tipo de pudor o prurito al demostrar su favoritismo político.
Ha sido tal su descarada tendencia partidista, que han sido capaces de señalar que la expresión de la voluntad política de los ciudadanos tiene menos valor que el "derecho de gobernar" que tiene Nicolás Maduro. Según las rectoras del CNE -candidatas fijas al Premio Nobel de la Paz por una conducta que promueve la paz y la tranquilidad de los venezolanos-, hay que proteger al presidente de las intenciones golpistas de los ciudadanos que, comprados convenientemente por la CIA y el Imperio, quieren revocarlo. Todo un plan macabro urdido por la derecha para terminar con la maravillosa propuesta de país de la revolución bolivariana.
El mundo al revés, pues.
La oposición tiene varios meses "presionando" para que el Referendo Revocatorio contra el mandato de Maduro se realice en 2016, porque de realizarse en 2017 quedaría en el poder el vicepresidente de la república (sea quien sea el que esté en ese momento). En 2017 no habría convocatoria de nuevas elecciones. Mientras tanto, las inestimables rectoras han alargado los procedimientos de forma vergonzosa para que el RR se realice en el primer trimestre del próximo año, llevando a Venezuela de forma irresponsable a un escenario de incertidumbre y presión social peligroso. Una provocación para la oposición, cuyos líderes quisieron convencernos (con razón) de que la ruta que se debe recorrer para terminar con esta pesadilla de gobierno es democrática, electoral y constitucional.
Pero las cosas son como son: en Venezuela funciona la ley del más fuerte. Y la MUD no lo es.
El CNE ha decidido que el referendo revocatorio sea en 2017, el escenario más evidente (aunque inconstitucional). Estaba cantado. La decepción y la rabia van en aumento. La MUD pidió confianza, que harían lo imposible por lograr el RR en 2016. Que serían capaces de torcer la voluntad gubernamental. Que la presión ciudadana obligaría al CNE a hacer lo correcto. Y ante el escenario más probable -RR en 2017-, el liderazgo opositor ha dado respuestas bastante tibias, poco certeras o contundentes. Señores: Este era su plan A, y hemos descubierto que, al menos en apariencia, no hay plan. Ni plan A, ni mucho menos plan B o C. Otro strike.
Ahora bien, en este punto: ¿Cuánta presión hace falta para que el escenario le devuelva la fe a los ciudadanos en el futuro? Mucha. Hasta ahora, incluso la Gran Toma de Caracas resultó decepcionante para algunos y solo sirvió para lucir como una mayoría electoral y pacífica. Y ante estos acontecimientos, la pregunta de qué hacer lo que genera son aún más incógnitas:
¿De qué tipo de presión estamos hablando? ¿Cómo se expresa esa presión en términos prácticos? ¿Huelga general, paro indefinido, desobediencia civil, movilizaciones, protestas? ¿Ninguna de las anteriores, unas nuevas formas de presión? ¿Durante cuánto tiempo se debe presionar, hasta cuándo, hasta que ocurra qué? ¿Quién podría liderar estos llamados? ¿Esa presión tiene límites? ¿Cuáles son las líneas rojas de la presión ciudadana? ¿Dónde termina la protesta y comienza la barbarie? ¿Es acaso la MUD capaz de canalizar esa presión, regularla, modelarla? ¿O será una expresión espontánea de fuerza?
Pienso que el gobierno ha dado un paso muy grave, quizás el más grave de todo este proceso, porque es un punto de no retorno. Le ha quitado a la oposición la esperanza de salir del atolladero por la vía pacífica. Incluso de manera algo torpe, todo hay que decirlo. La estrategia de retrasarlo todo les quitó la opción de hacer "trampa" más adelante: en la recolección del 20% de las firmas, en el propio proceso revocatorio o incluso en el desconocimiento del resultado a través de sentencias del TSJ.
Es la trampa máxima, pues. Esta resolución del CNE aumenta exponencialmente una arrechera -que no hay otra manera de llamarlo- que podrían haber contenido un rato más, dando la sensación de que estás haciéndolo todo para que haya RR y finalmente, en el último momento, hacer estallar la burbuja. E incluso logrando trasladar la responsabilidad de la derrota a la propia MUD.
Pero ya el gobierno superó la etapa de disimular. No hay máscara posible. O quizás son tan torpes que ya no saben cómo hacerlo. No hay baño de legitimidad democrática que les permita quitarse de encima esta etiqueta autoritaria. Venezuela vive el período más oscuro de su historia en décadas y el gobierno responsable de ello pretende seguir atado al poder todo el tiempo que sea necesario, usando el miedo y la ilegalidad como sus armas para mantenerse.
Soy pesimista. Lo soy desde hace tiempo, razón por la cual decidí vivir fuera. Lamentablemente, creo que el escenario más probable es que la violencia se instalará en el panorama político y social, acabando con la paz (si es que quedaba alguna). El cambio no será ni pacífico ni democrático y la transición será muy, muy ruda. Y ni la MUD ni los líderes opositores (vengan de donde vengan) podrán controlar la arrechera contenida durante todo este tiempo contra el gobierno. Una rabia que se acumula cada vez que la delincuencia te mata a un hermano, o te secuestran y te roban todo lo que tienes, o haces cola para comprar comida que no hay y que está impagable, o se te muere un hijo por falta de medicinas.
Porque el escenario ya no es electoral, ni constitucional, ni democrático. Porque el país ya no es nada de eso. El CNE y el gobierno se encargaron de desmontar ese escenario.
Más pronto que tarde, la rabia le ganará al miedo... y lo lamentaremos todos.
Etiquetas:
CNE,
Consejo Nacional Electoral,
gobierno,
Nicolás Maduro,
Referendo Revocatorio,
RR,
Venezuela
Suscribirse a:
Entradas (Atom)