20 de febrero de 2009
¿Alguien se está burlando de mi?
No es que lo que voy a decir a continuación sea el descubrimiento de la década: estaba claro que el gobierno nacional evadiría el tema de la crisis financiera mundial hasta tanto tuviera segura su victoria del pasado 15 de febrero. Pero atención a esto: solo 5 meses (y dos eventos electorales) tuvieron que pasar para que Hugo Chávez reconociera que la caída de los precios del petróleo afectaría a nuestro país. Ahora sí se preocupa porque el presupuesto que montaron a finales del año pasado era una farsa, absolutamente deficitario dado que el precio del petroleo calculado para el mismo era de 60 dólares y en realidad apenas sobrepasa los 30.
¿No que teníamos una economía sólida, diversificada? ¿Que este gobierno puede funcionar hasta con petróleo en menos de 10 dólares? ¿Cuál era la idea de hacerle creer a su gente que la crisis del capitalismo mundial no afectaría a Venezuela porque nuestro país tiene una economía socialista sólida?Dirán que el tema tiene que ver con el hecho de que uno pueda querer o no querer al presidente. Pero esta, entre otras, es una nueva demostración de cómo los venezolanos estamos siendo engañados por un gobierno que solo se preocupa por obtener votos en cada consulta popular. Ya la enmienda a la constitución está en gaceta, así que ahora sí podemos dar rienda suelta a nuestras preocupaciones reales: una economía en crisis, un presupuesto deficitario que hará aguas por todas partes, afectando no solo el aparato productivo sino los ya golpeados programas sociales.A los Estados Unidos le está costando varios cientos de miles de millones de dólares -y miren qué duro es escribir esa cifra- resolver el gran problema que le dejó su antecesor. ¿Cuánto le ha costado y le costará a Venezuela? ¿Cuánto en dólares, cuánto en más sufrimiento para su pueblo? ¿Cuál será la primera medida: no prestarle más dinero a otros países? ¿O recortar el gasto público para que haya menos posibilidades de que los venezolanos estemos mejor?Chávez se jugó a Rosalinda el 15F y ganó. ¿Se la jugará ahora por Venezuela? ¿O será esta, por fin, la clave para que los venezolanos -todos- comprendamos que este es un pésimo gobierno y que no merece ser "premiado" en el 2012?
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15 de febrero de 2009
45%

5 millones de personas se opusieron a la propuesta de enmienda constitucional que le permitirá al presidente Hugo Chávez, gobernadores, alcaldes y diputados, postularse a sus cargos de elección popular para discernir si el pueblo los quiere “premiar” por su buen gobierno. Esas son ahora las reglas de juego.
Una enmienda que muchos reclamamos inconstitucional, como un asunto ya zanjado en la consulta del dos de diciembre de 2007, pero que el chavismo, en una jugada estratégica bien pensada luego de las elecciones regionales del 27 de noviembre pasado, logró imponer como legal, poderes con rodilla en tierra de por medio. Y ganan con 6 millones de votos, contra una oposición que por primera vez en una consulta, logra superar su techo histórico en los últimos 10 años.
Faltará superar el trauma. Para quienes entendemos la democracia como un sistema que va más allá de las votaciones, esta derrota significa un duro golpe. Pero luego viene el futuro. Y a eso vamos a tener que enfrentarnos con nuestras mejores armas, entre ellas, el aprendizaje que de todo esto debe sacar el sector opositor.
Si hay algo de lo que el chavismo ha sabido sacar provecho es de la debilidad política de los líderes opositores. Todos nos quejamos de que no hay proyecto de país, no hay líderes fuertes, no tenemos una “cara visible”. De hecho, la gran pregunta que se hacen los venezolanos ahora es quién será el candidato que enfrentará a Chávez en el 2012. Y todos ven con terror que parece no haber nadie en el panorama. Que hace falta alguien nuevo, sin mácula, con carisma, eficiente, que personifique al héroe de nuestra telenovela.
Aprendamos: ese héroe no existe. No existe tal y como esperamos que sea. Queremos que nuestros políticos sean una especie de semidioses que sean capaces de enamorarnos, de enamorar a los chavistas, de ganarle a Chávez, de resolver todos los problemas del país y de devolvernos la patria que “nos merecemos”. Eso no existe.
Pero nada más lejos de llevarnos a la desesperanza. Lo que tenemos, con todo y sus defectos, tiene la posibilidad de ocupar el 45% de la Asamblea Nacional. Pudimos demostrar que tenemos 5 millones de votos. La pregunta es: ya los usamos para oponernos a Chávez… ¿seremos capaces de ponerlos ahora a la disposición de los pocos que han decidido hacer de la política su vida? ¿estaremos dispuestos a darle un voto de confianza a ese grupo de políticos que todos los días aparecen luchando contra este gobierno? ¿O seguiremos dándoles por la cabeza porque “no están a la altura”?
Yo lo que me pregunto es de donde vamos a sacar a los líderes políticos que se supone estamos esperando: ¿de marte? ¿o vienen en un cupón dentro de una caja de Ariel?
No es conformismo: es darle al César lo que es del César. Hay mucho liderazgo joven asumiendo las riendas de la política opositora, y creo que no hace falta nombrarlos porque todos ya se habrán hecho una imagen en su cabeza de quienes son los que han estado ahí todo este tiempo, haciendo la mejor oposición que hasta ahora han sabido hacer. Y hoy demostramos que ellos podrían contar con 5 millones de votos para ponerle a Chávez un freno institucional en la Asamblea Nacional y comenzar a generar un balance de poderes que devuelva a Venezuela poco a poco a las sendas democráticas.
¿Qué hacemos? ¿Le seguimos dando golpes a la piñata, o nos decidimos a apoyar a quienes desde hace un buen tiempo están intentando ganarse la confianza de los venezolanos?
8 de diciembre de 2008
4 de diciembre de 2008
24 de noviembre de 2008
Chávez no ha perdido nada... por ahora.
El hecho de que la oposición haya ganado cinco gobernaciones y la Alcaldía Mayor no significa que el chavismo haya perdido algo. De hecho, se puede decir que solo fue una dura pelea, de la que salió bien parado, al menos en el corto y mediano plazo. En principio, la prueba que significaba agrupar a toda la tolda bajo la figura del PSUV ha sido superada con creces, más allá de los problemas puntuales presentados en algunos estados y donde, sin embargo, el chavismo puro y duro se ha impuesto.Chávez debe sentirse satisfecho del resultado, incluso lo ha manejado hasta ahora con cierta tranquilidad, a pesar de que perdió Caracas –que no es la joya de la corona, a pesar de todo: es muy facil hacer un mal gobierno en Caracas y salir con las tablas en la cabeza; ¿no se han fijado que los candidatos opositores salen de otro lado, que no de la capital?-; perdió Zulia y Nueva Esparta por un margen considerable y Táchira y Carabobo no las asalta por un pelo de rana calva.
Entonces, Chavez no ha perdido nada... por ahora.
El total de sus votos, sobre los 5,4 millones, le recuerdan cuál es su base de apoyo popular: de 50% a 60% de la población que ha aparecido siempre en las encuestas como adicta al presidente y su gobierno. Son los que creen que este sistema efectivamente les va a dar un país mejor y les va a resolver los problemas. O en todo caso, los que piensan que, aunque Chávez y su gestión no sean tan efectivos, siempre será mejor que “regresar al pasado”.
Jorge Rodríguez hacía notar la diferencia entre estos votos del 23N y los alcanzados el 2D y pienso que él mismo no se engaña aunque diga lo contrario: la población chavista no creció 30% ni 40% en un año: la diferencia demuestra simplemente que la reforma constitucional no fue “comprada” por buena parte de esa base favorable al presidente, que prefirió no votar antes de darle el voto a los “oposicionistas”. Siguen siendo los mismos 5 millones y tanto (no diez, como la campaña de aquella vez, han sido tantas que ya no me acuerdo, en la cual lo anunciaban con las dos manitas blancas), solo que para el 2D la gente prefirió no acompañar al presidente en su afán por reformar la mejor constitución del mundo. Pero ¿qué tenía la reforma que a la gente no le gustó? ¿Lo de la reelección? De ser así, entonces cualquier intento del presidente-comandante por instituir la reelección indefinida volverá a caer en saco roto, más ahora cuando cualquiera de esas estratagemas estaría francamente reñida con la ley, aunque se diga que el Tribunal Supremo de Justicia, la Asamblea Nacional y la Corte Celestial están de su lado.
Así, a largo plazo, no queda más que concluir que, a pesar de su mayoría, Chávez podría haber ratificado este 23N que su tiempo se está agotando; con un serio problema esta vez: sus caballos de batalla fueron derrotados en elecciones regionales. ¿Serán capaces de ganar terreno en los próximos años como funcionarios de gobierno para posicionarse como los hijos dilectos del primer mandatario y futuros candidatos presidenciales?
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