17 de marzo de 2014
Carta de Venezolanos en Andalucía al Príncipe de Asturias
8 de febrero de 2013
Basura
6 de febrero de 2013
Pedro Pérez
No se emocionen. No creo que esta bitácora termine actualizándose día a día, pero es que lo de ayer es para contarlo.
El primo de mi cuñado es gobernador de un club Rotario por estos lares. Resulta que anoche había reunión, tenían una conferencia. Y el primo, como en oportunidades anteriores, había invitado a mi cuñado y a mi hermana a esta reunión.
Recibo una llamada de Juan Carlos: "Cuñao, vístete que como a las 8pm vamos a la reunión de los rotarios, así comienzas a conocer gente". Pues que así sea, digo yo.
Como buenos venezolanos, llegamos 10 minutos tarde a la conferencia, la cual se realizaba en un pequeño pero lujoso salón de un hotel que reposa en las riberas del Guadalquivir. Tal como si la cuenta estuviese perfectamente cuadrada, solo quedaban tres asientos disponibles para los tres tardíos invitados. La reunión no sobrepasaba las 30 personas.
El profesor invitado conversaba animadamente sobre la historia de los Congresos Internacionales de Matemáticas. Esta fue la primera gran sorpresa de la noche: este señor, de unos cincuentipocos años, había dedicado su más reciente investigación a recopilar toda la data acerca de los matemáticos que han participado en estos congresos, que se realizan cada 4 años, y en la que se entrega una medalla equivalente al Premio Nobel de matemáticas (que no existe, es decir, no se entrega, por alguna razón que aun no queda clara en la historia de Alfred Nobel): se trata de la medalla Fields, llamada así en honor al matemático Jhon Charles Fields.
Nos contó una serie de anécdotas alrededor de los congresos, la vida de algunos matemáticos ilustres del siglo XX y las peripecias para encontrar archivos históricos relacionados con estos eventos; historias por demás encantadoras que hicieron de una invitación tan improbable un evento muy agradable. Toda la audiencia estaba embelesada escuchando los cuentos de este señor que, al final, arrancó un cálido aplauso entre los presentes.
Luego comenzó el momento de compartir con el grupo, conversar sobre lo mucho y lo poco, esto y aquello. No faltaban el vino, la cerveza y los pasapalos, todo de muy buen nivel considerando el lugar en el que nos encontrábamos: tortilla española servida en cubitos, en platos individuales del tamaño de una ostia; croquetas que se disolvían al entrar en contacto con tus papilas gustativas, frutos secos variados, aceitunas enormes previamente deshuesadas con sabor a padrenuestro.
Allí conocí a Pedro Pérez. Para mi fortuna, un nombre muy fácil de recordar. Resultó ser jurista, un señor que también estaría alrededor de los cincuenta -edad promedio de la reunión seguramente-. La conversación giró alrededor del tema más polémico en España: los casos de corrupción que comienzan a surgir entre miembros del Partido Popular. No estoy demasiado al tanto del caso, pero la conversación discurría sobre aguas en las que me sentía más o menos cómodo: hablar de corrupción, el funcionamiento de la justicia y de los medios de comunicación es algo en lo que los venezolanos tenemos un postgrado.
El hombre comentaba, preocupado, cómo estos casos hacían traslucir una serie de problemas que ponían a prueba la democracia española. El primer argumento era la necesidad de una ley que obligara a los partidos políticos a ser transparentes con sus finanzas. Luego, recordaba que lo más importante es la sagrada institución de la presidencia de gobierno y no quien la ocupa, por lo cual, si se demostraba que la persona a cargo había cometido delito, pues no tendría que haber problema en destituirlo y nombrar a otra mientras eso salvaguardara la integridad de la institución. Por otro lado, se preocupó por las muestras de partidización y falta de independencia de la fiscalía, la cual debería abrir una investigación de oficio ante las denuncias aparecidas en los diarios, lo cual llevaba al punto del rol de los medios de comunicación y la urgencia de que estos se apeguen a su norma ética de informar la verdad comprobada y comprobable. Para cerrar con una sentencia inexorable: todo esto debe ser así para, entre otras cosas, cuidar la imagen de España en el mundo ya que, si se pierde la confianza en las instituciones, no habría inversiones y la economía también se vería afectada, más aún de lo que ya está. Y remata diciendo que España no está siendo gobernada por españoles, sino por Europa, quien le obliga a tomar las medidas que está tomando.
Ustedes me conocen y saben que para mi era simplemente imposible hacer todos los paralelismos con la situación que, desde lo que parecen ya siglos, estamos viviendo: transparencia del financiamiento a los partidos políticos; institucionalidad vs. personalismo; independencia de poderes; ética periodística; confianza para reestablecer el rumbo económico y soberanía. Los mismos problemas, copiados al calco.
¿Dónde radica la diferencia? ¿En la magnitud de estos problemas? ¿En la cultura política? ¿En el sustento moral y ético de ambas sociedades? ¿En la esperanza?
No dudo que vuelva a ver a Pedro Pérez: hay la idea entusiasta de que, en alguna próxima oportunidad, vaya a conversar con este mismo grupo acerca de la situación venezolana. Espero que no se decepcionen cuando se den cuenta que la historia es la misma.
8 de octubre de 2008
¡Rayos Gamma!
Estos han sido un par de días de grandes expectativas y muchos nervios. En general, el año ha sido muy duro, pero desde el pasado mes de julio, hemos tenido que armarnos de valor, paciencia y sobre todo mucha fe para enfrentar lo que tenemos por delante.
Hoy, gracias a Dios, podemos decir que hemos superado con bien los obstáculos más duros que se nos han presentado en mucho tiempo. El lunes operaron a mi hermana y a mi sobrina y los resultados de ambas intervenciones fueron los esperados, por los que tanto rogamos. En particular, en el caso de mi sobrina, el cirujano señaló que todo salió de forma óptima, y que ahora solo resta hacerle seguimiento a los efectos del rayo gamma sobre el neurinoma del acústico que encontraron en ella en julio pasado. Para que tengan una idea de lo que estamos hablando, esta es una de las imagenes que se obtuvieron de lo que se encontraba en su cabeza y la razón de nuestras preocupaciones:
Desde el momento en que se supo que la posibilidad de tratar el tumor con rayos gamma en el Hospital de Granada, todo transcurrió de manera bastante fluida y rápida. Fue evaluada por el especialista, quien de inmediato señaló que era la perfecta candidata para el tratamiento. Le dijo que la llamarían apenas tuvieran fecha para la operación. La llamada tardó apenas un par de semanas, y la operación sería la semana siguiente, es decir, este lunes que apenas pasó. Llegó al hospital al mediodía, donde un funcionario del hospital la esperaba para llevarla a todos los lugares donde tenía que ir a hacerse los exámenes de rigor para el tratamiento. Imagínense ustedes: una persona que no se despegó de ella ni un momento, hasta asegurarse de que todo estaba listo para la operación.
Es que en Venezuela, ni en un clínica privada te atienden de ese modo.
Esa misma noche, ya mi sobrina estaba regresando a su casa, con la única advertencia de que era posible que sintiera algún mareo o dolor de cabeza que aun no se presenta. Solo queda hacerle el seguimiento al caso, algunos exámenes periódicos y ya está. Capítulo cerrado. Gracias a Dios.
Con mi hermana, la cosa fue un poquito más traumática porque, a pesar de que de nuevo el seguro social funcionó perfectamente, la operación fue más invasiva, los cálculos en la vesícula eran más grandes de lo esperado y eso le ha ocasionado algunas molestias, pero nada que no se resuelva con unos buenos analgésicos. Pronto estará completamente recuperada, y sobre todo, sin esos molestos dolores abdominales de los que venía sufriendo desde hace mucho -quizás demasiado- tiempo.
Yo quiero agradecer a todos los que han estado pendientes de mi familia y han enviado mensajes de apoyo y tranquilidad, estoy realmente muy agradecido por sus palabras y por sus oraciones, hemos sido muchos los que nos acercamos a Dios en estos meses para pedir por la salud de mi familia, y estoy seguro que esas oraciones fueron escuchadas. De nuevo muchísimas gracias.


