26 de marzo de 2014
¿Por qué protestan los venezolanos?
27 de noviembre de 2013
Venezuela, los inmigrantes y las telenovelas.
Sigo leyendo con preocupación, con estupor y casi incredulidad las noticias que provienen de Venezuela. Pero ocurre un fenómeno interesante. La distancia es como un lente de alta gradación: Distorsiona. Como si la interpretación de la realidad estuviese a cargo del mejor escritor de telenovelas: Todo se vuelve más dramático, más extrañamente duro.
No es un secreto que la situación ha pasado de castaño claro a castaño oscuro. O al menos eso parece traslucirse de las últimas medidas económicas anunciadas por el gobierno de Nicolás Maduro: control absoluto de los precios, restricciones aun mayores para el acceso a divisas, asfixia de la empresa privada. Todo como parte del combate al último invento en la categoría de "enemigos de la patria": los empresarios burgueses parásitos que le han declarado la guerra al régimen socialista del heredero de Chávez, quitándole al estado los dólares preferenciales para luego vender productos importados a precio de dólar paralelo.
Ya la historia la conocemos: fueron declarados especuladores, se obligó a bajar el precio de todo, la gente salió a comprar (o a saquear, según sea el caso) tiendas que venden productos que están lejos de ser de "primera necesidad". El resultado: comercios cerrados "hasta nuevo aviso", escasez e inflación disparada, con un presidente que -quien sabe si ingenuamente- piensa que con esto el índice de precios bajará de forma drástica. Hemos acabado con la inflación... ¡bajando los precios! ¡Haberlo dicho antes!
Los análisis económicos ya están allí. CNN publica un artículo que coloca a Venezuela como ejemplo de una economía que se va a la ruina y explica las razones para ello. Los buenos amigos de Prodavinci hacen lo propio. Las redes -mis redes, que la mirada siempre estará sesgada por las decisiones acerca de a quien sigo y a quien no- se disparan a hablar del desastre. Capriles llama a marchar y a votar, los medios hacen lo poco que pueden por cubrir este y otros eventos, bajo la amenaza estatal de cierre o pérdida de empleos (caso Director de El Mundo Economía y Negocios, despedido de su trabajo por un titular que no gustó a los -nuevos- dueños de Cadena Capriles)... Hegemonía comunicacional, la llaman.
Al menos eso es lo que se dice que está pasando (y nótese la desconfianza).
Desde afuera, parece que el país no está al borde del abismo, sino que dio un paso al frente y ya se lanzó a un precipicio sin fondo conocido (dicen que las economías nunca tocan fondo y siempre se puede estar peor); está cayendo precipitadamente, sin red de seguridad ni paracaídas de emergencia visibles. E insisto: desde afuera. Porque no hay que hacer un esfuerzo muy grande para recordar que también hay otro país: muchos venezolanos piensan que todo está bien. Que en realidad no está pasando mayor cosa. Incluso, creen que las medidas tomadas por el gobierno son una maravilla. Tengo familiares que dicen estar más tranquilos que nunca.
Aunque una cosa es la realidad y otra lo que se percibe e interpreta de ella...
La distancia es una vaina. Pero no se trata de cuántos kilómetros te separan de la realidad, sino de qué tan distinto es el contexto en el que ahora te encuentras como inmigrante. Comparas lo que tienes ahora con lo que ves en red o con lo que te cuentan por teléfono. Lo que es con lo que debería ser. Los valores de allá con los de aquí.
La perspectiva te hace leer distinto, interpretar distinto, porque no estás allá respirando el aire que te recuerda que el país no es sólo lo que sale en la prensa. El país que aparece reflejado en los medios es apenas un garabato de la realidad. Pero eso se nos olvida. Y entonces se te dispara el gen de Raúl Amundaray o Arquímedes Rivero, y sufres un montón por lo que está ocurriendo en tu país. Y te preguntas ¿hasta cuándo, ah? ¿Cómo es que no se dan cuenta? ¿Hasta dónde hay que llegar?
Pero nuestro drama, este drama que escribimos todos los días cuando hablamos del país, es ficción. Ficción por superfluo, por exagerado. Paradójicamente, por desconectado.
Se los pongo así: Para los venezolanos, salir a la calle es normal. Vas, trabajas, regresas del trabajo y listo. Te quejas de todo lo que pasa a tu alrededor, pero no es nada del otro mundo. Mientras, los que nos fuimos decimos cosas como "salir a la calle es una ruleta rusa: nunca sabes cuando te tocará la tragedia". Somos unos intensos... O es que los venezolanos se acostumbraron a vivir en la cuerda floja... ¿Ven lo que les digo?
Quizás es el efecto de la polarización. La migración es el fenómeno que se presenta como consecuencia última y radical de la política polarizada. Como protagonistas de ese fenómeno, es lógico que nuestra interpretación de la realidad sea intensa y radical. Es muy difícil no serlo.
Sin embargo, las opiniones son así: cada quien tiene la suya. ¿Le bajamos dos o qué?
1 de mayo de 2009
1ero. de Mayo: La historia oficial.
Transcurrió el primero de mayo, día de los trabajadores, y la historia fue la misma. Los trabajadores socialistas manifestaron tranquilamente e hicieron sus recorridos hasta llegar a reunirse con el líder máximo de esta revolución, quien como siempre arengó a sus seguidores para continuar con el proceso de profundización de este proceso llamado humanista, solidario, profundamente comprometido con los trabajadores y obreros.
Por la otra, un grupo de facinerosos pagados por el imperio y movidos por los valores más antidemocráticos, buscando únicamente poder recuperar el poder económico y político que le ha arrebatado el poder popular con el Presidente Chávez a la cabeza, quiso llegar a la Asamblea Nacional para, entre otras cosas, manifestar su inconformidad frente a un gobierno considerado anti-obrero, irrespetuoso de las diferencias, atropellador de la dignidad humana, ignorante de los derechos humanos y demás.
Por supuesto, una barricada de la Policía Metropolitana y la Guardia Nacional esperaba en las inmediaciones de la Fiscalía General para no permitir que este grupo de golpistas llegara a la sede del parlamento venezolano, zona vedada para quienes no están de acuerdo con las políticas y la ideología reinante en el país. Gas y perdigones de por medio, la manifestación opositora escuálida y conformada por un montón de revoltosos fue disuelta eficazmente por las fuerzas del orden público, quienes debieron tomar tales medidas considerando la amenaza que este grupito significaba tanto para las instalaciones del parlamento como para los propios policías.
Y entonces sale un político de esos opositores que, ante la pregunta de un reportero de un canal de oposición “¿y ahora qué debe hacer el pueblo de Venezuela?”, el político apátrida dice a todo gañote, en vivo y directo: “pues arrecharse y salir a la calle”. Fin de la transmisión.
Arrecharse y salir a la calle. ¿Será que algún día nos arrecharemos y saldremos a la calle? ¿O insistiremos en permitir que esta sea la versión de la historia que quede escrita en los libros? ¿Qué es lo que va a hacer que la gente se arreche y salga a la calle? ¿Qué es lo que tiene que pasar?
Si me lo preguntan, las razones por las que esta historia se repite son muchas, y buena parte de ellas, cuidado sino todas, tienen que ver con el excelente y muy eficaz trabajo político que ha logrado desarrollar el presidente Chávez y la incapacidad de la oposición de generar una respuesta consistente frente al avance de la revolución.
Todos los venezolanos compramos la idea de que cualquier salida de Chávez que no sea por la vía de los votos será una verdadera tragedia para el país. Se supone que los golpes de estado son una vía poco civilizada para dirimir diferencias y que para eso existen instituciones que de algún modo deben respetarse para que los cambios puedan darse en paz y democracia. Entonces, salir a la calle a sacar a Chávez de Miraflores es malo, no está bien, es una pésima idea. Vean lo que pasó el 11 de abril y sabrán a lo que estoy refiriendo.
Además, tenemos la percepción de que el presidente Chávez cuenta con 6 millones de personas, al menos tomando en cuenta los votos de la última consulta popular, que están dispuestos a continuar viviendo bajo el régimen “socialista” liderado por él. Pero para colmo de males, no nos hemos hartado de escuchar que “no nos equivoquemos, que esta revolución es pacífica, pero armada”. Es decir, que un grupo, aunque sea ínfimo, pero grupo al fin, está armado hasta los dientes para no permitir que ocurra un nuevo golpe que les quite a su presidente de la silla. Entonces, si salimos a la calle e intentamos llegar a donde sea que queramos llegar, pues allí estará no solo la Fuerza Armada y la Policía Metropolitana, sino que encontraremos mucha gente dispuesta a matar por Chávez.
Y aquí es donde uno se pregunta: ¿Quién va a ser el primer muerto esta vez? El 11 de abril de 2002 murieron unos cuantos y los que terminaron presos los policías. Quienes dispararon desde Puente Llaguno terminaron erigidos como héroes de la revolución, defendían con su vida el régimen y disparaban contra la Policía Metropolitana, que según la historia oficial, se encontraba colaborando con el golpe en marcha. Un golpe llevado adelante por un montón de fascistas financiados por la CIA y el imperio, que ve con malos ojos que Chávez sea una influencia tan importante en Latinoamérica y acabe con los jugosos negocios de los capitalistas gringos.
¿Arrecharse y salir a la calle? Ni de vaina, ¿verdad?
A lo que uno se pregunta: ¿será que existe la vía institucional para cambiar de gobierno? ¿Seremos capaces como venezolanos de dirimir estas diferencias por la vía democrática? No estoy seguro de ello. Pero creo que tal y como están las cosas, nos vamos a quedar sentados esperando porque es muy difícil, sino imposible, pensar en un sistema democrático para resolver un problema que, de entrada, se desarrolla en un ambiente donde la democracia no existe. Donde no hay democracia, no hay razonamiento democrático que valga. Y hace mucho rato que la lógica de la democracia dejo de existir en nuestro país, aunque el presidente Chávez pregone lo contrario cada vez que se monta en una tarima. Porque según él, democracia es solo ganar elecciones, y esa no es la democracia que yo conozco.
La historia la escriben los vencedores, y por ahora, son los fascistas opositores los grandes perdedores en este cuento. Alguien me dijo que no hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista. Aquí pueden pasar dos cosas: este mismo mal lo tiene Cuba desde hace 50 años, así que todavía le faltan unos cuantos años para acabarse... o nuestro cuerpo explotará antes de que esto se acabe.
30 de noviembre de 2007
Marcha por el NO
Tomo la foto de la página de Disidente para decir que estoy orgulloso de haber visto tanta gente, de haber vivido con mucha emoción una expresión increíble de civismo, para decirle al mundo que muchos, muchos de nosotros no queremos la Reforma Constitucional propuesta por nuestro Jefe de Estado.Yo no sé si finalmente ganaremos o no. Por ahí ruedan encuestas que por primera vez hablan de una vulnerabilidad evidente del lado gubernamental, que perdería su halo de "invencible". No sé si la manifestación de ayer sea demostración de voluntad mayoritaria. Pero lo que es obvio es que si un gobernante no actua consecuentemente ante la expresión de tanta gente, es porque su ánimo no es incluyente. Aunque diga que gobierna por los que históricamente fueron excluidos. Aunque sea mayoría, moralmente eso ya no importa. Porque incluir a unos no puede significar excluir a los otros. Porque no creo que sea imposible que trabajemos todos juntos por un mismo objetivo.
Pero en un país gobernado por un hombre que alimenta las teorías conspirativas, que busca y consigue enemigos en todas partes -y si no, los inventa: Bush, Uribe, los golpistas y ahora hasta Santander, ¡válgame Dios!-, manipulando descaradamente a quienes lo siguen diciéndo que los culpables de sus malogradas vidas no son otros que aquellos que hoy viven mejor que ellos, pone cuesta arriba la posibilidad de apoyarlo.
Porque así no se gobierna. Dividiendo no se gobierna. Sembrando odios no se gobierna. Alimentando tempestades. Y si algo ha demostrado nuestro primer mandatario es ser el amo de las tormentas. Es un arte que logra muy bien, agitar las aguas y repetir sin piedad "quien no está conmigo está contra mi". Y eso no es aceptable, ni siquiera creyendo que tiene la solución para los males de la humanidad. Aunque el hombre fuera el Mesías, que no lo es, su actitud segregacionista solo puede tener por respuesta un único y contundente NO.
Nos vemos el domingo en las filas de las mesas electorales.
6 de noviembre de 2007
Día de Acción Bloguero: Sobre la Reforma Constitucional...
Luego de la experiencia exitosa del Blog Action Day, y luego de leer a Enigmas Express instándonos a escribir sobre la Reforma, se me ocurría que podemos hacer un Día de Acción Bloguero para que todos los blogueros y blogueras interesados publiquen un post sobre la Reforma Constitucional que se votará en nuestro país en menos de un mes...No soy diseñador gráfico, pero seguramente se puede crear un banner para cada blog. Cada post podría estar titulado "Sobre la Reforma", de modo que sea una invitación amplia para quienes apoyan o no apoyan la propuesta. El día podría ser el lunes 26 de noviembre, suficiente cerca de las votaciones y también nos da suficiente tiempo para que muchas personas se enteren...
Entiendo que mi blog no es el lugar más popular para comenzar, pero estoy seguro que podríamos hacer algo de bulla si todos colaboramos...
Saludos.